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Reseña: La única mujer de Marie Benedict

Viena, 1933. Para Hedy Kiesler, joven actriz judía, su belleza ha sido su salvación y su tormento: la protegió de los nazis, pero la condujo a un opresivo matrimonio con el traficante de armas de Hitler y Mussolini. Subestimada por todos a su alrededor, escuchó los planes secretos del Tercer Reich cuando acompañaba a su esposo a fiestas y cenas de negocios. Dividida entre el glamour y la culpa por ser una privilegiada, decidió escapar hacia Hollywood con un nuevo nombre: Hedy Lamarr. Pronto se convirtió en un icono del cine estadounidense. Nadie en torno a su nueva vida sospechaba que poseía información confidencial sobre los nazis ni que ella misma guardaba un secreto aún mayor: que era una científica capaz de desarrollar la tecnología necesaria para acabar pronto con la guerra. Siempre y cuando la escucharan. 

¿Qué nos ha gustado? 

- Solidez narrativa: la prosa de Marie Benedict está a la altura de la trama y de la novela, con un vocabulario correcto y unas descripciones vívidas sobre todo en las escenas más violentas. Aún así, da la sensación de que en algunos capítulos, Benedict no ha unido de forma conveniente la trama y los episodios quedan bastante independientes entre sí. 

- Visión femenina: como su propio nombre indica, La única mujer es una novela que tiene a la figura femenina como principal eje narrativo. A través de los ojos de la protagonista el lector descubre la posición de la mujer en la Europa previa de la Segunda Guerra Mundial pero también la difícil situación del momento, en la que los derechos y las libertades estaban coartados por las imposiciones sociales. 

- Una figura olvidada: Hedy Lamarr es una de las muchas mujeres que han pasado desapercibidas en la historia, enterradas bajo la sombra de una época oscura. Esta novela nos adentra en su vida como nunca antes, ofreciéndonos una visión humana y desinhibida de su pasado de abusos y malos tratos domésticos hasta su nueva existencia en tierra americana y sus conflictos personales de culpa ante la situación de silencio autoimpuesto que vivió siendo ya una famosa actriz. 

¿Qué no nos ha gustado? 

- Mucha política: en la primera parte de la novela, La única mujer peca de exceso de detallismo político. Benedict se explaya en explicaciones sobre las maquinaciones de la época, la expansión hitleriana y el destino incierto de una Austria dividida. Este exceso de contextualización puede aburrir a los lectores más inquietos que busquen más intensidad dramática en los primeros compases.

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