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Reseña: La corporación de Rob Hart

El mundo ya no es lo que era. La violencia armada, el desempleo y el cambio climático lo han convertido en un polvorín inhabitable. En medio de todo ese caos, Cloud, una poderosa corporación tecnológica, se erige como salvadora. No solo pretende vender a los ciudadanos cualquier cosa que necesiten, sino convertirse en un hogar para ellos. A cambio, tendrán que trabajar. El trato parece justo, pero las apariencias siempre engañan. Paxton jamás pensó que acabaría empleado como guardia de seguridad en la compañía que arruinó su vida y mucho menos que se mudaría a sus instalaciones. Pero eso es justo lo que ha hecho. Y, teniendo en cuenta cómo se sobrevive fuera, no suena como una mala opción.

¿Qué nos ha gustado? 
- Lo mejor: para nosotros, el detalle sobresaliente de La corporación es la ambientación. No solo por su originalidad sino por la capacidad que tiene Rob Hart de hacer reales los escenarios a través de descripciones detalladas pero vívidas que nos harán plantearnos si lo que estamos leyendo es real o no.
- Heredando: La corporación pretende seguir los pasos de 1984 o Un mundo feliz y, aunque seguramente no llegará a tener la repercusión literaria de estos, sí consigue absorber al lector y dejarle una interesante reflexión sobre el futuro y el control social de las empresas.
- Atando cabos: en una novela como ésta era importante que todos los cabos que se van generando a lo largo del libro quedaran bien atados. En este sentido, Hart hace una buena labor y el final da respuesta a todos los interrogantes que el autor plantea en la historia de una forma sólida y satisfactoria.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Detalles y más detalles: La corporación es una novela extremadamente lenta. Y esto se debe en gran parte al excesivo detallismo que aporta el autor sobre cualquier aspecto. Cierto es que las descripciones son las que consiguen construir la ambientación pero tanto detalle no era necesario.

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