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Reseña: La mujer del kimono blanco de Ana Johns

Japón, 1957. El matrimonio concertado de Naoko Nakamura asegura el estatus de su familia. Pero Naoko se ha enamorado de un marinero estadounidense, un gaijin, y casarse con él provocaría una gran vergüenza a toda su familia. Cuando se descubre que Naoko está embarazada, es repudiada y obligada a tomar decisiones inimaginables con consecuencias que se extenderán de generación en generación. Estados Unidos, en la actualidad. Tori Kovač, al cuidado de su padre moribundo, encuentra una carta que contiene una gran revelación, una que pone en duda todo lo que sabía sobre él y sobre su familia. Iniciará un viaje para descubrir la verdad que esconde esa carta y que la llevará a recorrer medio mundo hasta llegar a una remota aldea costera en Japón, donde debe enfrentarse a los demonios del pasado y allanar el camino para la redención.

¿Qué nos ha gustado? 
- Preciosa: La mujer del kimono blanco es un relato de amor y de superación que llega a lo más hondo y hace que la novela continúe con nosotros aunque hayamos terminado la lectura, resonando con fuerza en nuestra mente. Mezcla romance, historia y relato sentimental de una forma conmovedora, apoyándose en unos personajes muy complejos y tridimensionales que se sienten como reales desde el primer momento. Una auténtica sorpresa que nos ha encantado y que recomendamos como uno de los mejores libros del mes.
- Detalles nipones: además de ser una novela de sentimientos y de pasado, La mujer del kimono blanco cuenta con una ambientación maravillosa que recrea a la perfección el país nipón en una época en la que el fulgor medieval y los secretos ancestrales todavía seguían presente. Ana Johns nos ofrece una imagen completa y personal de Japón que complementa a la perfección la historia y le da una mayor profundidad al libro.
- Puerta al pasado: poco se sabe sobre las relaciones entre mujeres japonesas y soldados americanos en tiempos de guerra pero La mujer del kimono blanco es un vívido retrato de ello, no solo de los convencionalismos sociales sino también de las dicotomías entre deber y amor y de las ataduras sociales del momento. Johns recoge muy bien la verdad de esta situación y nos la muestra de una forma inmejorable, con el realismo y la crudeza necesarios para que seamos testigos de ello.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Merece la pena, créeme: el principio de La mujer del kimono blanco puede resultar un poco pesado hasta que conseguimos ubicar a todos los personajes y arrancar con el desarrollo real de los acontecimientos. No desesperes. Merece la pena (y mucho) la paciencia.

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