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Reseña: La cadena de Adrian McKinty

Como una mañana cualquiera, Rachel deja a su hija en la parada del autobús. Pero una llamada de un número desconocido lo cambia todo: una mujer le informa que tiene a Kylie secuestrada y que, si quiere verla de nuevo, deberá seguir sus instrucciones al pie de la letra: primero, pagar un rescate; segundo, secuestrar a otro niño. Quien llama es también una madre cuyo hijo ha sido secuestrado, y si Rachel no cumple con las reglas, el niño morirá, y su hija también.

¿Qué nos ha gustado? 
- Adictivo: La cadena es una de esas novelas que te atrapan nada más empezar a leer. La presencia constante de giros argumentales hace que el secuestro que da arranque a la trama se convierta en una autentica montaña rusa de emociones, sorpresas y momentos OMG.
- Información controlada: La cadena cuenta con píldoras de información técnica, por ejemplo, asociado al mundo del hackeo informático, pero presentadas de una forma sencilla y, sobre todo realista, que no desmerecen la trama ni tampoco suponen un escollo en el ritmo de la lectura.
- Dúo contradictorio: aunque Rachel es un personaje cuanto menos conflictivo que puede provocar el rechazo del lector en primera instancia, hay que reconocer que como figura narrativa está muy bien construida y acaba por despertar nuestra empatía. Lo mismo ocurre con Pete, un personaje interesante, con un trasfondo personal y psicológico muy bien trabajado por parte de Adrian McKinty.

¿Qué no nos ha gustado? 
- De más a menos: la primera parte de La cadena es un torbellino cargado de adrenalina que poco o nada tiene de aburrido. Sin embargo, la segunda parte pierde parte del empuje inicial y flaquea más en cuanto a intensidad narrativa se refiere.

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