jueves

Reseña: Aguas oscuras de Robert Bryndza

La detective Erika Foster recibe un aviso de que la clave para resolver un importante caso de narcóticos está escondida en una cantera abandonada en las afueras de Londres, por lo que ordena que sea registrada. Allí, entre el lodo espeso, encuentran un alijo de droga, pero también lo que parece ser el esqueleto de un niño pequeño. Los restos se identifican como los de Jessica Collins, de siete años, la chica desaparecida que copó los titulares hace veintiséis años. Mientras Erika trata de juntar las nuevas pruebas con las antiguas, también indaga más sobre el pasado de la familia Collins y se pone en contacto con la principal detective del caso en aquella época, Amanda Baker, una mujer atormentada por el fracaso de no haber encontrado a Jessica Collins en su momento. Pero alguien guarda terribles secretos.

¿Qué nos ha gustado? 
- Delicado: a pesar de que el tema que trata Aguas oscuras es bastante peliagudo (la violencia infantil), Robert Bryndza lo aborda con una delicadeza y un cuidado total. No hay escenas desagradables ni excesivamente gráficas. Todo queda velado bajo una capa de respeto que es de agradecer, sobre todo, por los lectores más sensibles.
- Misterio asegurado: Bryndza no nos ha decepcionado. Aguas oscuras es una novela bien construida, llena de capas argumentales y una dosis importante de suspense que nos ha mantenido atados a la novela de principio a fin.
- Team Erika: Erika Foster es una protagonista interesante, compleja y carismática, cuyo sentido de la justicia acaba arrastrándonos por la trama. Cierto es que Bryndza no consiguió sacarle todo el provecho en las novelas anteriores pero en Aguas oscuras sí ha logrado corregir este error y Erika se convierte en el motor de la trama.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Cuidado con el final: la última parte del libro es flojo comparado con el resto. En nuestra opinión Bryndza se ha quedado corto de explicaciones y muchos cabos quedan sin atar.

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