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Reseña: El intercambio de Rebecca Fleet

Cuando Caroline y Francis reciben una oferta para intercambiar su casa no lo dudan. Se están esforzando en recomponer su matrimonio y una semana a solas puede ser justo lo que necesitan. Al abrir la puerta se encuentran con un lugar algo siniestro y casi vacío. Resulta difícil imaginar quién podría vivir allí. Sin embargo, gradualmente, Caroline comienza a descubrir algunos rastros de vida..., de su propia vida. Las flores del baño o la elección de los CD de música podrían parecer inocentes a los ojos de su marido pero para ella son justo lo contrario: son pistas. Es como si la persona con la que han intercambiado vivienda fuera alguien a quien ella conoce, alguien a quien quiere olvidar.

¿Qué nos ha gustado? 
- Realidad: el gran baluarte de la novela son los personajes. Cada figura tiene una personalidad bastante multifacética, con sus propios enigmas y problemas, lo que hace que resulten muy humanos y cercanos con el lector. La única “excepción” es tal vez Caroline que, a pesar de ser un personaje bien construido, no termina de empatizar con el lector.
- Sorpresa: algo que nos ha sorprendido en El intercambio es el estilo narrativo de Rebecca Fleet. Siendo ésta la primera novela que leemos de la autora, nos ha gustado mucho su forma de escribir y la manera tan fluida y natural con la que conduce la trama.
- Todo queda en casaEl intercambio es más bien un drama doméstico en el que se ponen de relieve todas las miserias de un matrimonio en crisis y los secretos que han ido escondiendo durante años. En este sentido, Fleet consigue su propósito y profundiza muy bien en el lado psicológico-emocional de los protagonistas.

¿Qué no nos ha gustado? 
- LentitudEl intercambio es una novela muy lenta que, a veces, puede resultar incluso frustrante. A pesar de que Fleet inserta dos o tres giros maestros al final, es difícil conservar el ritmo de lectura hasta las últimas páginas.


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