miércoles

Reseña: Las hijas del agua de Sandra Barneda

Venecia, 1793. Arabella Massari contempla desde su palacio la llegada de los invitados. Ha organizado una gran fiesta de máscaras. Entre los asistentes se encuentra Lucrezia Viviani, la hija del mercader Giuseppe Viviani, que acude con su prometido Roberto Manin. Lucrezia no está dispuesta a casarse con un hombre al que detesta y hará todo lo posible por impedir la boda.

¿Qué nos ha gustado? 
- Esplendor: Las hijas del agua es, en nuestra opinión, la mejor novela de Sandra Barneda hasta la fecha. Es cierto que Hablarán de nosotras y Cómo construir una superheroína nos sorprendieron mucho en su día pero este último trabajo tiene todos los ingredientes de sus antecesoras y algún que otro añadido que le confiere mayor calidad narrativa y un atractivo literario indudable.
- Encerrados: uno de los principales baluartes de Las hijas del agua es lo adictiva que es la trama. Los acontecimientos están dispuesto de tal forma que es muy difícil separarse de los personajes y volver a la realidad. Un canto al feminismo y a la igualdad, narrado con sencillez, que no escatima en giros y cambios imprevistos hasta dejarnos en algunas ocasiones con la boca abierta.
- Viva Venecia: otro de los aspectos que nos ha gustado mucho de Las hijas del agua es su ambientación. Ubicada en la Venecia del siglo XVIII, la autora saca provecho a cada minúsculo aspecto del escenario para hacernos vivir no solo la esencia y la belleza de la ciudad sino también la magia y el magnetismo de la época.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Pecando de clichés: aunque es cierto que los personajes femeninos de Las hijas del agua son sobresalientes, especialmente Arabella y Lucrezia, las figuras masculinas no resultan tan atrayentes y, en muchos casos, como el de Roberto, caen en estereotipos esperables.

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