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Reseña: El último de los nuestros de Adélaïde De Clermont-Tonnerre

Ambientada en Nueva York en los años setenta y en Dresde durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Una historia de amor imposible, en un tiempo en el que todo parecía posible. Werner Zilch es un joven y atrevido empresario en el Nueva York de a principios de los años setenta que busca el reconocimiento y el éxito. Werner fue adoptado cuando era un bebé por una familia de clase media de Nueva Jersey. No sabe nada de su procedencia ni de su familia biológica, pero tampoco parece estar particularmente interesado en el tema. Pero cuando conoce a Rebecca, la hija de una familia acomodada e influyente de Nueva York, se enamora de ella locamente. Lo que no sabe es que corre el riesgo de perderla a menos que descubra la verdad sobre su propio pasado.

¿Qué nos ha gustado?
- Suspense: el componente de misterio que Adélaïde De Clermont-Tonnerre inserta a lo largo de la novela, sobre todo vinculado al pasado de Werner, aporta un toque indiscutiblemente atractivo a la novela que obliga al lector a aguantar la respiración en más de una ocasión. En este sentido, la autora consigue su propósito de mantenernos en una tensión absoluta hasta que descubrimos, por fin, los sinsabores que esconde la infancia del protagonista.
- Notable: en cuanto a la narrativa de Clermont-Tonnerre poco podemos decir negativo. Su prosa está magníficamente trabajada, sin tapujos pero sin caer tampoco en la autocomplacencia ni en el rebuscamiento estilístico. Todo un alarde de sencillez y brillantez prosística.
- Amor en el aire: a pesar de su potencial histórico, El último de los nuestros es una novela romántica donde las haya en la que la relación de Werner y Rebecca se convierte en el centro absoluto de la trama. Clermont-Tonnerre construye este romance con el ritmo necesario y las dosis exactas de pasión, sin perder de vista todas las complejidades a las que se enfrentan los protagonistas para mantener viva su relación. La ambientación nueyorquina aporta a este idilio un toque más vibrante y emocionante del que cabría esperar.

¿Qué no nos ha gustado?
- Difícil de llevar: sobre todo al principio del libro, Werner es un protagonista que puede resultarnos poco atractivo. Su forma de ser y su innegable arrogancia inicial resulta, como mínimo, chocante para el lector. Por suerte, su evolución paulatina supera este escollo a partir de la primera mitad de la novela.


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