miércoles

Reseña: La llama en la niebla de Renée Ahdieh

Mariko siempre ha sabido que, como hija de un importante samurái, su único propósito en la vida era casarse. Aunque su astucia rivalice con la de su hermano y, como a menudo le recuerdan, su físico no sea muy femenino. En cuanto cumple diecisiete años, su familia la envía al palacio imperial para que conozca a su prometido. No obstante, la reunión no llega a producirse debido a un inesperado obstáculo: en el viaje, un clan de mercenarios ataca la comitiva y ella es la única superviviente. Disfrazada de joven campesino, Mariko se infiltra entre sus atacantes para averiguar quién ordenó su asesinato. Pero lo que descubre junto a sus peligrosos compañeros va mucho más allá de lo que esperaba.

¿Qué nos ha gustado? 
- Poliédricos: los personajes de La llama en la niebla nos han enamorado. Todos ellos poseen una riqueza que les hace únicos y muy especiales. No hay buenos o malos, férreamente encasillados. La complejidad con la que están construidos les aleja de los estereotipos por completo.
- Amor sincero: la parte romántica también está muy bien trabajada en La llama en la niebla. Renée Ahdieh evita los apresuramientos y apuesta por una relación creciente entre Mariko o Okami que irá fluyendo sin prisa pero sin pausa frente a los ojos del lector.
- Gran apuestaLa llama en la niebla es una novela muy completa, que poco o nada tiene que envidiar a La rosa y la daga. El mundo que rodea a los personajes es tan rico y exótico como el de su predecesora, el ritmo se mantiene en un constante in crecendo, con algún que otro giro para sorprendernos y pocas partes aburridas, y la narrativa de +++, como siempre, convence de sobra al lector. En definitiva, una novela juvenil que merece nuestro tiempo.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Abierto hasta el inifinito: una cosa es que el final de un libro sea abierto y otra muy diferente que no tenga final. Ese es el caso de La llama en la niebla, cuya conclusión es tan amplia que, a pesar de dejarnos con ganas de la secuela, también nos regala más de una laguna argumental por el camino.

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