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Reseña: La villa de las telas de Anne Jacobs

Augsburgo, 1913. La joven Marie entra a trabajar en la cocina de la impresionante villa de los Melzer, una rica familia dedicada a la industria textil. Mientras Marie, una pobre chica proveniente de un orfanato, lucha por abrirse paso entre los criados, los Melzer esperan con ansia el comienzo de la nueva temporada invernal de baile, momento en el que se presentará en sociedad la bella Katharina. Solo Paul, el heredero, permanece ajeno al bullicio, pues prefiere su vida de estudiante en Múnich. Hasta que conoce a Marie...

¿Qué nos ha gustado? 
- Aristocracia: con La villa de las telas Anne Jacobs nos adentra en la alta sociedad alemana, mostrándonos con detalle los claros y las sombras, el glamour y también la oscuridad, que se escondía tras el velo de lujo de la aristocracia. En este sentido, la novela nos ha recordado mucho a series populares (tipo Downton Abbey o Arriba y Abajo) y a novelas históricas de este mismo estilo (como por ejemplo Orgullo y prejuicio).
- En Alemania: uno de los detalles que más nos ha sorprendido, y gustado, de La villa de las telas es la ambientación. Maravillosas las descripciones que hace Jacobs de la vida cotidiana, los paisajes y los edificios, que nos permiten trasladarnos a los entornos de los personajes sin casi esfuerzo.
- Combinación estelar: La villa de las telas es una gran historia de amor, con tintes dramáticos y secretos familiares, que nos ha gustado mucho tanto por su calidad literaria como por su preciosismo histórico. El arranque de una saga de libros que tienen la industria textil como protagonista y que promete mucho.

¿Qué no nos ha gustado? 
- A medias: la narrativa de Jacobs es lo único que no nos ha convencido de La villa de las telas. Sobre todo en la primera mitad, su prosa resulta recargada y carente de personalidad. Siendo justos, sin embargo, conviene decir que la autora consigue corregir estos defectos hacia el final del libro.

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