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Reseña: Eva de Arturo Pérez-Reverte

Marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta Tánger, turbulenta encrucijada de espías, tráficos ilícitos y conspiraciones, con el encargo de conseguir que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Espías nacionales, republicanos y soviéticos, hombres y mujeres, se enfrentan en una guerra oscura y sucia en la que acabarán regresando peligrosos fantasmas del pasado.

¿Qué nos ha gustado? 
- Uno de la habituales: Arturo Pérez-Reverte ha conquistado su propia parcela dentro del mundo editorial gracias, en gran medida, a su prosa y Eva es una buena muestra de ello. El último trabajo de Pérez-Reverte sintetiza todas sus habilidades como escritor: una narrativa dura y descarnada que, sin embargo, mantiene una perfecta simbiosis con la temática, y frases cortas que pueden resultar secas al principio pero que hacen que la historia se desgrane con fluidez.
- Trepidante: si algo caracteriza el último trabajo de Pérez-Reverte es la acción y las sorpresas, cuya mezcla explosiva hacen que la trama se desarrolle con una rapidez única. No hay momento para detenernos con Eva así que la lectura nos mantendrá bastantes días concentrados.
- Igual pero diferente: Eva respira la misma esencia que su antecesora pero, en gran parte, su calidad es superior. La trama está mejor documentada; la ambientación ha subido un peldaño (no hay grandes masas descriptivas. Simplemente detalles pequeños que confieren riqueza y colorido a la trama) y el personaje principal aparece tan bien retratado en esta segunda novela que es difícil no quererle.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Mejor no hables: un de los defectos que hemos encontrado en Eva son los diálogos. Aunque, en conjunto, nos han gustado más que en Falcó, hay que reconocer que muchos de ellos son superfluos y sin sentido, rozando en ocasiones la pedantería innecesaria.


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