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Reseña: Sissi, emperatriz rebelde de Allison Pataki

Verano de 1868. Tras su apoyo a la causa húngara, que culminó con su coronación como reina de Hungría, la emperatriz Isabel de Austria -conocida por todos como Sissi- ha encontrado su propia voz, como mujer y como soberana del Imperio más antiguo y vasto de Europa. Instalada en el palacio de Gödöllo, a las afueras de Budapest, por primera vez puede disfrutar de uno de sus hijos, la pequeña Valeria, y recibir al conde Andrassy, el hombre del que está secretamente enamorada. Hasta que unas cartas que llegan de Viena la obligan a enfrentarse de nuevo a su eterno dilema: mantener a su familia unida y salvar el Imperio, o huir de un matrimonio y unas obligaciones sofocantes. Ignora que las sombras de un futuro turbulento la acechan.

¿Qué nos ha gustado? 
- La muerte del imperio: a diferencia de Sissi, emperatriz accidental, Sissi, emperatriz rebelde posee una trama más dramática, cargada por hechos históricos conflictivos y dolorosos, y un tono más conmovedor. Aún así, es un libro muy rico en detalles que aborda el pasado con minuciosidad, atravesando los acontecimientos más tristes de la vida de la emperatriz Sissi (incluida su propia muerte), sin perder de vista la realidad ni las fuentes históricas.
- No sin amor: la ficción amorosa es otro punto fuerte a favor de Sissi, emperatriz rebelde. A pesar del distanciamiento de Sissi y Francisco José, la trama romántica no falta en esta segunda novela y en ella encontramos los elementos necesarios para compensar el drama imperante en el resto del libro.
- Bien escrito: en cuanto a la prosa de Allison Pataki, pocos cambios ha habido con respecto a Sissi, emperatriz accidental. Su narrativa sigue siendo fluida y bien construida, sin grandes alardes literarios pero con la suficiente eficacia como para que el lector no se aburra.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Más vivos: en lo que sí ha habido un descenso de calidad es en los personajes. A diferencia de la primera novela, en Sissi, emperatriz rebelde el elenco aparece más desdibujado, sin la vitalidad que tenían antes. Esto es especialmente visible en Sissi, cuya figura peca de unidimensional en muchas ocasiones.

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