miércoles

Reseña: La joven del acantilado de Lucinda Riley

Una figura diminuta y descalza al borde del acantilado, una melena pelirroja que se mueve con las ráfagas de viento, un vestido blanco hasta los tobillos... Así es la niña la primera vez que Grania Ryan la ve. "Si le digo algo podría asustarse y caer, pero igualmente la podría arrastrar el viento", piensa. Grania se ha refugiado en casa de sus padres, en Irlanda, después de que la relación con su novio en Nueva York haya terminado. Allí entabla una íntima amistad con esa niña, Aurora Lisle, y su padre, viudo. Sin embargo, esta inesperada relación reaviva un profundo resentimiento entre las dos familias de cuyo origen nadie quiere hablar.

¿Qué nos ha gustado? 
- Sacando pecho: en La joven del acantilado encontramos dos de los grandes exponentes de la escritura de Lucinda Riley llevados a su máximo apogeo: las descripciones y la unión de diferentes tiempos históricos. En ambos planos, la autora convence y deslumbra como nunca antes y nos ofrece una lectura enriquecida y completa.
- Misma fórmulaLa joven del acantilado sigue de cerca los pasos de El secreto de la orquídea o La rosa de medianoche. Una novela de corte histórico, con unas pinceladas de amor y misterio que nos proporciona una lectura entretenida y tan adictiva como sus antecesoras. La combinación perfecta para cualquier amante de este género y, sobre todo, para los fans de Riley.
- Maravillosos: otro detalle en el que Riley no falla es en los personajes. Una vez más, volvemos a encontrarnos con un elenco completo y sobre todo muy humano con el que es fácil quedarse prendado.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Tarde: como detalle negativo mencionar la lentitud con la que se desarrollan ciertos acontecimientos de la novela y la excesiva calma con la que Riley revela los puntos clave de la trama.

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