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Reseña: Sakamura y los turistas sin karma de Pablo Tusset

Empieza el verano en Barna City, la capital turística de Extrema Europa. Un titular salta a los medios: «Turistas japoneses atacan a ancianos y niños en el parque acuático de la Sagrada Familia». Arde Twitter, prende entre los nativos la fobia anti japonesa, la comunidad nipona se esconde en los hoteles, y la opinión pública aún no sabe que los agresores no son dos simples japoneses enloquecidos, sino algo más inquietante.

¿Qué nos ha gustado? 
- Siguiendo: Sakamura y los turistas sin karma es una clara continuación de Sakamura, Corrales y los muertos rientes. Mantiene el mismo estilo jocoso de su antecesora y el mismo gusto por lo absurdo que tanto nos gustó de la primera obra de Pablo Tusset. Aún así, esta similitud no hace que el libro se convierta en una copia descarada sino más bien en una evolución mejorada del primer Sakamura.
- ¿Puedes parar de reír?: si algo consigue Tusset con Sakamura y los turistas sin karma es hacer que nos riamos. Situaciones que rayan lo satírico y que juguetean con la burla descarada para que veamos el lado más caricaturesco de Barna City.
- A mi lado: si algo nos gusta de las obras de Tusset es la facilidad que tiene el autor para hacer que sus personajes, a pesar de su clara extravagancia y su carácter mordaz, sean muy cercanos al lector, tanto que nos costará despedirnos de Sakamura y compañía al terminar el libro.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Cayendo en la repetición: hasta bien entrada la novela, Tusset consigue mantener nuestro interés y asegurar nuestras carcajadas. Sin embargo, pasada la segunda mitad, la trama se vuelve menos sorprendente y nos costará más disfrutar de los chistes de Sakamura.

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