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Entrevista: L. S. Hilton (Dómina)

L. S. Hilton cursó estudios de Historia del Arte tanto en París como en Florencia tras graduarse en la prestigiosa universidad de Oxford. Desde entonces ha desempeñado diversos oficios, destacando como periodista, crítica de arte y presentadora de radio. En lo literario, Hilton logró un gran éxito con la publicación en 2016 de su primera novela, Maestra, un thriller de alta tensión erótica ambientado en algunos de los lugares más exclusivos de Europa. En la actualidad reside en Londres, donde se dedica casi en exclusiva a la escritura y está preparando un guión sobre Maestra en colaboración con la premiada guionista Erin Cressida Wilson.

¿Qué hay de similar y de diferente entre Dómina y Maestra? 
Las dos historias tienen en común la estructura dramática, el ritmo y que se trata de aventuras internacionales, por así decirlo. Pero claramente hay diferencias, En Dómina Judith ya no tiene el control de la situación como pasaba en Maestra. En esta segunda parte he querido quitarle todo lo que en la primera le había dado: el dinero, la galería de arte, las ganas de sexo y por supuesto los vestidos. He querido que fuera consciente de que casi siempre, para encontrarnos a nosotros mismos, hemos de despojarnos de lo que tenemos. El enemigo con el que se enfrenta en Dómina es mucho más peligroso y esta vez, si no gana, muere.

Dómina y Maestra tienen una protagonista muy particular que encarna todo lo mejor y lo peor del ser humano. ¿Cómo fue el proceso de creación de este personaje? 
Para mí crear el personaje de Judith no ha sido una tarea difícil. Desde el principio sabía que esa tenía que ser la voz narrativa de la historia. Conozco su manera de ver la vida y su vocabulario; por lo tanto ha sido bastante fácil mirar desde su perspectiva. El único problema que he tenido con ella es que, objetivamente, se trata de un personaje antipático o por lo menos poco agradable. Como escritora, el desafío a la hora de crear una heroína así era que el lector pudiera sentir aunque fuese una mínima empatía hacia ella.

¿De qué forma ha evolucionado el personaje de Judith en este segundo libro? 
Es un poco lo que contaba antes. Al haberle quitado todo lo que le había dado al personaje, Judith resulta más humana, más frágil y por lo tanto, quizás, más cercana. Aparte, a lo largo de la novela, iremos descubriendo también detalles de su pasado.

En Dómina, el lector visita muchas ciudades europeas (Serbia, Venecia, París…). ¿En qué te has inspirado para dar forma a estos escenarios? 
Pensé que Venecia era un buen sitio para Judith/Elizabeth. Es una ciudad llena de encanto, pero también de secretos y además ya en el siglo XVIII era famosa por ser una ciudad donde se cometían muchos asesinatos. Por si fuera poco, Venecia es también la ciudad de la máscara y Judith aquí es obligada a vivir bajo una falsa identidad. La idea de ambientar parte de la acción en Serbia, se debe al hecho de que quería mostrar también otra cara de Europa: no sólo la clásica o la mediterránea (que de todas maneras sigue presentes en la trama, a través de Ibiza, París, Londres o Saint Moritz), sino también una menos conocida, pero igualmente interesante.

En Dómina repites de nuevo con el género thriller-erótico. ¿Qué tiene de especial este tipo de obras para ti? 
La verdad, no es algo que haya hecho expresamente. La etiqueta de thriller-erótico es más bien algo que la crítica y los lectores han aplicado al libro. Yo quería escribir una historia potente que lograra sobre todo entretener, que fuera un instrumento de evasión. Y el sexo es sólo un elemento narrativo más.

¿Qué es, en tu opinión, lo que caracteriza tus libros? 
Hay un punto en común en mis libros y es que siempre trato de proporcionar al lector un punto de vista satírico: lo había en Maestra y también lo hay en Dómina. ¿A qué me refiero? Pues a la manera, por ejemplo, en la que retrato al mundo de los nuevos ricos; coleccionistas que, muchas veces, no tienen ni idea de lo que es la historia del arte.

Maestra ha tenido un éxito bastante destacado. ¿De qué forma te ha cambiado este triunfo editorial?
Jajajaja… Buena pregunta… La verdad, el cambio más fuerte que he notado en mi vida es que vivo en los aeropuertos, pero más allá de eso, diría que no me ha cambiado mucho. Sigo haciendo las mismas cosas de antes: leo y escribo y siempre estoy pensando en cómo puedo mejorar.

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