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Reseña: El color del silencio de Elia Barceló

Helena Guerrero es una artista de renombre internacional, conocida por las sombras que invaden sus cuadros y que, aparentemente, reflejan un misterio de su pasado que nadie ha sabido nunca explicar. Ahora, después de muchos años de alejamiento, una terapia psicológica llamada «constelación», una boda en la familia y un e-mail de su cuñado ofreciéndole información la traen de vuelta a Madrid desde Australia, donde vive. Al llegar se encuentra también con unas cajas donde su madre, antes de morir, ha dejado fotografías y documentos que podrían explicar el asesinato de su hermana Alicia en 1969.

¿Qué nos ha gustado? 
- Dudas familiares: uno de los aspectos que más nos ha gustado de El color del silencio es el manejo que hace la autora del misterio dentro de la novela. Desde las primeras páginas, Elia Barceló utiliza la muerte de Alicia como foco de suspense y consigue sobradamente mantenernos con un interés creciente que empuja nuestra lectura y mantiene nuestra atención.
- Mejorado: otro detalle que nos ha llamado mucho la atención de El color del silencio es el estilo de Barceló. La autora ha madurado mucho con respecto a sus primeras novelas y su narrativa, lejos de ser simplista y estereotipada, convence por lo cuidada que está y por la elección precisa de las palabras.
- Con alma: los personajes son el núcleo principal de El color del silencio. Es cierto que el elenco es numeroso pero Barceló logra conjugarlos de forma muy correcta, dotándoles de características y rasgos propios, para que el lector se sienta cómodo entre ellos.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Más vidaEl color del silencio consta de dos líneas argumentales, una en el presente (Helena) y otra en el pasado (Blanca). La simbiosis de estas dos historias es bastante buena durante la mayor parte de la obra pero en algunos capítulos la intensidad de la línea protagonizada por Blanca es mayor y acaba eclipsando los acontecimientos que vive paralelamente Helena.

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