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Reseña: Cerezos en la oscuridad de Higuchi Ichiyo

Junto al gran portón que da paso al barrio de placer de Yoshiwara, a la sombra de los sauces centenarios, bulle todo un sinfín de vidas que vienen y van, relatando sus historias, pequeñas, delicadas, sencillas. Una joven en la flor de la vida descubre por vez primera el amor, efímero como las flores del cerezo; una sirvienta de vida desdichada recibe en el día de Año Viejo un regalo inesperado; una esposa infeliz en su matrimonio busca una salida bajo la luz de la luna; los niños y niñas del barrio juegan y ríen, ignorantes del sabor amargo que dejará en sus labios el fin de la infancia, mientras los rostros sonrientes y maquillados de las prostitutas ocultan las trágicas historias de madres, hijas, hermanas…

¿Qué nos ha gustado? 
- Mundo femenino: Cerezos en la oscuridad es un alegato a la mujer en todas sus facetas. Los nueve relatos breves que componen la novela suponen un recorrido íntimo y sensible por el universo femenino, recreándose en el alma y en el corazón de la mujer pero también en sus miedos y en los obstáculos sociales. Un retrato femenino único y maravilloso.
- Preciosista: la prosa de Higuchi Ichiyo es impresionante. Llena de sentimiento y lirismo, sus palabras son capaces de llegar hasta lo más profundo del lector sin tener que recurrir a grandes retorcimientos literarios.
- Bienvenido a Japón: además de mostrarnos el complejo mundo femenino, Cerezos en la oscuridad nos enseña de una forma inmejorable la sociedad japonesa en una época de transición entre el feudalismo y el modernismo. Una ventana al pasado que prescinde del romanticismo que muchas veces aqueja a esta nación y que aboga por el realismo y la naturalidad.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Breve: lo único que echamos en falta en Cerezos en la oscuridad es la longitud. Algunas historias son tan bellas y están tan bien escritas que nos habría encantado disfrutar de ellas cien páginas más por lo menos.

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