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Entrevista: Mike Santiago (El extraño verano de Tom Harvey)

Nació en Portugalete en 1975 y al acabar el instituto estudió sociología. Ha vivido en Irlanda y Países Bajos durante una década y ahora reside en Bilbao. Combina su actividad como escritor con una banda de rock y el mundo del software. Comenzó en la literatura publicando relatos y cuentos en internet. Llegó a autoeditar cuatro libros, Historia de un crimen perfecto (2010), La isla de los cien ojos (2010), El perro negro (2012) y Noche de Almas y otros relatos de terror (2013), mediante una plataforma para escritores independientes que permite distribuir en librerías como Barnes & Noble e iBooks, y tres de sus libros estuvieron en la lista de los 10 más vendidos en Estados Unidos. En 2014 publicó su primera novela editada por Ediciones B, La última noche en Tremore Beach, de la que ya se han vendido más de 40.000 copias y que ha sido traducida a casi una veintena de idiomas. La productora de Alejandro Amenábar ha comprado los derechos para un posible adaptación al cine o la pequeña pantalla. En 2015 publicó su segunda novela El mal camino.


El extraño verano de Tom Harvey es una novela menos psicológica que las anteriores. ¿A qué se ha debido este cambio de registro? 
Es más bien un desafío autoimpuesto. La última noche en Tremore Beach la escribí desde una frescura absoluta, sin pensar que nadie iba a publicarla, y fue un pelotazo. Y dado que la fórmula del thriller psicológico había funcionado tan bien decidí repetirla en El mal camino, solo que de una forma más cuidada y elaborada. Después de estas dos novelas pensé “¿y ahora qué hago?”. De entrada, el género whodunnit siempre había llamado a mi puerta. Me gustaban mucho las novelas de Agatha Christie y como lector había leído muchos libros de este tipo. Así que decidí abrir mi campo y arriesgarme con este cambio de género, aunque conservando lo que me gusta de mi receta: el papel fuerte del amor, un protagonista masculino con una historia personal detrás, etc.

¿Cómo ha afectado este cambio de registro a tu proceso de escritura? 
El extraño verano de Tom Harvey es una novela muy compleja, en la que tuve que combinar mucha información, buenas escenas, una infinidad de arcos narrativos para los personajes… Este puzzle me obligó a llevar mi profesión a otro nivel y a aprender a hacer las cosas de una manera ligeramente diferente, con más ensayos, más storyboard, técnicas que antes no había utilizado… He llegado a tener hasta tres borradores en paralelo con diferentes desarrollos y esto ha supuesto para mí todo un reto.

El extraño verano de Tom Harvey sigue la premisa de un whodunnit clásico (un asesinato, múltiples sospechosos y muchas pistas diseminadas sobre la identidad del criminal). ¿Qué es lo mejor y lo peor de este género? 
Como punto negativo diría que son novelas en las que cuesta más crear una reflexión, una lección vital. Por el contrario, son muy entretenidas. El lector se divierte porque participa en la trama y genera una mayor sensación de apego con los acontecimientos. Es también un género que te permite introducir muchos personajes, cada uno de ellos con sus vidas y sus características propias.

Tu última novela tiene muchos personajes entre principales y secundarios (Franco, Tania, Nick…) . ¿Con cuál de ellos te sientes más identificado? 
Cada personaje representa momentos de mi vida o facetas de mí mismo, estados por los que he atravesado en alguna ocasión, pasada o presente. He sido igual de cínico que mis personajes, celoso, un soñador. En definitiva, lo que hago es caricaturizar estados que conozco.

¿En qué te has inspirado para dar forma a los personajes de El extraño verano de Tom Harvey? 
Lo que buscaba era que los personajes fueran muy diferentes entre sí para que el lector pudiera distinguirlos fácilmente. Quería sobretodo caracterizarlos por la manera que tiene cada uno de sentir el amor o la pasión porque considero que es lo que saca verdaderamente lo mejor y lo peor de cada uno.

¿Por qué El extraño verano de Tom Harvey está ambientada en Italia? 
Durante toda mi vida había querido ser rockero pero con 26 años mis objetivos cambiaron, maduré más y empecé a tontear con la idea de ser escritor. Me dediqué a leer más, sobre todo, la obra de Truman Capote. Los perro ladran me encantó y pensé “si quiero ser escritor tengo que vivir esta vida”. Así que rompí con mi mundo y me marché a Italia para seguir los pasos Capote. Busqué la isla de Ischia que aparece en la novela pero me arruiné y me trasladé a Salerno donde me dediqué a dar paseos y a leer. Guardo recuerdos muy grato de esta época así que decidí hacer una novela ambientada en Italia.

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