miércoles

Reseña: No hay amor sin espinas de Sarah MacLean

Temple es más conocido como el «duque asesino» desde que años atrás fuera señalado como el autor de la muerte de Mara Lowe, la joven dama que iba a convertirse en la esposa de su padre. Incapaz de recordar qué sucedió realmente, lleva doce años reinando en los más oscuros rincones de Londres, convencido de que no hay redención posible para él. Mara se juró a sí misma que jamás regresaría al mundo del que hace años huyó, pero cuando su hermano pierde toda su fortuna en El Ángel Caído la casa de juego con peor fama de la ciudad se verá obligada a intentar hacer un pacto con Temple, el hombre que no esperaba volver a ver y que resulta ser uno de los dueños del Casino.

¿Qué nos ha gustado? 
- Romance en estado puro: el apartado romántico esta más que cubierto en No hay amor sin espinas, gracias a la relación de alto voltaje que mantienen los dos protagonistas. Un aspecto que nos ha gustado mucho es lo bien que Sarah MacLean mantiene la tensión sexual entre la pareja protagonista y como ésta va aumentando su pasión progresivamente, sin grandes saltos ni idealismos.
- Diferente: otro detalle destacado de No hay amor sin espinas es lo poco habitual que resulta la trama. No esperes encontrar un romance de la regencia al uso sino todo lo contrario. Más bien una novela nada habitual que os sorprenderá en más de una ocasión.
- En las palabras está la clave: los constantes enfrentamientos de los dos protagonistas no tendrían el mismo efecto sin los maravillosos diálogos que MacLean construye para ellos. En este sentido, la autora acierta de lleno pues nos regala unas luchas verbales que constituyen el principal fuerte de su prosa en esta novela.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Me recuerda a algo: en esta tercera entrega es donde más se aprecia la similitud con las novelas anteriores de la saga pues MacLean reutiliza algunos recursos y situaciones que os pueden resultar familiares.

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