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Reseña: La chica que lo tenía todo de Jessica Knoll

Ani tiene un secreto. Hay algo en su pasado que todavía la persigue: algo privado, oculto, secreto y doloroso que amenaza con destruirlo todo. Como estudiante en la prestigiosa escuela Bradley, Ani FaNelli no pasó la mejor de las adolescencias. Ahora, con un trabajo glamuroso, un armario caro y un apuesto novio, está muy cerca de vivir la vida perfecta y frívola por la que ha estado trabajando tan duro. Con una voz y un estilo tan singular como lleno de giros dramáticos, La chica que lo tenía todo explora la presión insoportable bajo la que viven muchas mujeres, aquellas que se ven obligadas a tenerlo todo y, lo que es peor, a tenerlo bajo control.

¿Qué nos ha gustado?
- La vida de hoy: La chica que lo tenía todo aborda de una forma sincera lo que supone la presión social, la importancia de las apariencias y el valor creciente del dinero y la influencia personal. En este sentido, Jessica Knoll hace un magnífico retrato social actual, al que no le falta realismo ni franqueza, y que añade un interesante trasfondo a la trama.
- Empatía: Ani es una protagonista que, a pesar de su forma de ser amarga y distante, acabará enamorándonos. Sobre todo consigue que el lector se ponga en su piel y sienta la frustración y las razones que le empujaron a elegir la vida que tiene.
- Buena narrativa: en cuanto a la prosa, La chica que lo tenía todo es una novela a la que no le faltan buenas descripciones, diálogos sólidos y un ritmo fluido y constante que mantendrá nuestro interés hasta el final.

¿Qué no nos ha gustado?
- Principio cuestionable: el arranque de La chica que lo tenía todo es, sin lugar a dudas, el punto negativo del libro. Knoll invierte demasiado tiempo en escenas sin sentido que hacen que nuestra atención pueda flaquear.

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