miércoles

Reseña: La chica de Summer Hill de Jude Deveraux

Virginia, pleno verano. La guapa Casey Reddick, que antepone su carrera de chef a su vida amorosa, no entiende por qué todas las chicas del pueblo suspiran por el arrogante Tate Landers, el actor de Hollywood que está allí para participar en una pequeña producción de Orgullo y prejuicio. Tate hará de Darcy, y Casey es la Elizabeth Bennett perfecta. Pero en la vida real las cosas no son como en las historias de Jane Austen... ¿o sí?

¿Qué nos ha gustado? 
- Ampliando horizontes: La chica de Summer Hill actualiza la historia de Orgullo y Prejuicio, aportando una visión más moderna del clásico romántico para que la trama despierte nuestro interés pero sin que con ello se pierdan los elementos esenciales de la historia de Jane Austen. El combinado es una mezcla convincente y muy recomendable.
- Viva el héroe: Tate es una figura imprescindible dentro de la novela. Su personalidad recuerda mucho a la de Darcy pero Jude Deveraux le dota de una dulzura que hace que le queramos para nosotros desde la página uno.
- Todos a una: otro de los detalles que nos ha gustado mucho de La chica de Summer Hill es lo bien entretejida que está la historia. Los romances secundarios se mezclan con el principal sin que, en ningún momento, lo entorpezcan, y la relación de Tate y Casey confluye asimismo con las sinergias del pueblecito en el que se desarrolla la novela.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Demasiados: el mayor defecto que puede achacarse a La chica de Summer Hill es la cantidad de personajes que abordan la novela y la forma tan forzada y apresurada que tiene Deveraux de presentarnos al elenco.

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