miércoles

Reseña: Noches en Florencia, 2. La alondra de Sylvain Reynard

Raven Woods pasa los días en la galería de los Uffi zi de Florencia restaurando valiosas obras de arte renacentistas. Una noche, cuando regresa a casa, ve a unos desconocidos dándole una paliza a un mendigo y decide intervenir para impedirlo. Los asaltantes la arrastran hastaun callejón, aunque, de pronto, el ataque se interrumpe entre una cacofonía de cuervos y los gritos de sus asaltantes. Por suerte para ella, pierde el conocimiento tras ver la sombra de una figura que le susurra: «Cassita vulneratus».

¿Qué nos ha gustado? 
- Imperfección al poder: Raven y William son la pareja estrella de La alondra, dos personajes que nos han encantado de principio a fin. La química que se crea entre ellos y lo humano que resultan, con sus defectos y sus virtudes, hace que se conviertan en los dos grandes pilares del libro.
- Sin prejuicios: el cambio de temática que ha dado Sylvain Reynard, pasando del romance contemporáneo de El Infierno de Gabriel a esta nueva serie de romance paranormal, puede disuadir a algunos lectores. Tan solo decir que La alondra es una novela que merece, y mucho, la pena. Un libro cargado de amor y fantasía, que cuenta con las dosis justas de suspense para mantener siempre en alza nuestro interés.
- Bienvenidos a la ciudad del arte: otro aspecto que nos ha gustado de La alondra son los escenarios. Sylvain Reynard nos adentra en el corazón artístico, social y cultural de Florencia, aportando los datos justos para que nos sintamos inmersos en el espacio pero sin llegar a vernos sobrepasados por detalles y más detalles.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Final incierto: tal vez lo peor de La alondra es la conclusión tan sumamente abierta que Reynard idea para la novela. Aunque se espera pronto una continuación, quedan en el aire demasiadas cuestiones sin resolver.

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