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Reseña: Lo que aprendí de mi pingüino de Tom Michell

Conmovedora y encantadora. La historia real de un joven profesor inglés y un pingüino, una amistad extraordinaria en la Argentina de los años setenta. "Me di cuenta de que a pesar de todo abrigaba la esperanza de que sobreviviese, porque a partir de aquel momento ya tenía un nombre: Juan Salvador Pingüino; un nombre acompañado por el renacer de la esperanza, y por la aparición de un vínculo que duraría toda la vida. Fue el momento en que se convirtió en mi pingüino. Lo que nos deparase el futuro lo viviríamos juntos".

¿Qué nos ha gustado? 
- Único: Juan Salvador, el pingüino protagonista de Lo que aprendí de mi pingüino, es un personaje genial. Tom Michell borda su caracterización y lo convierte en una figura imprescindible dentro de la novela a la que adoraremos desde las primeras páginas aunque no seamos unos grandes amantes de los animales.
- Viendo el mundo: la prosa de Michell es sobresaliente en las descripciones. El autor reconstruye el comportamiento natural de Juan Salvador a la perfección haciendo que su presencia dentro de la novela no resulte en ningún momento impostada. Y lo mismo encontramos con los escenarios. Las descripciones que nos ofrece de Argentina son inmejorables y nos hacen vivir el entorno.
- Diversión y sentimientoLo que aprendí de mi pingüino es una novela que combina a la perfección el humor y la emotividad. Encontraremos momentos hilarantes y escenas cargas de sentimiento en las que se nos saltará alguna que otra lagrimita. Un mix perfecto para aquellos electores que busquen realismo y algo de humor.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Datos científicos: a lo largo de la novela Michell inserta unas partes más informativas (sobre todo relacionadas con el mundo de los pingüinos) que pueden resultarnos más pesadas. Por suerte, estos fragmentos se suplen con el resto de la trama y la preciosa historia que esconde Lo que aprendí de mi pingüino.

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