miércoles

Reseña: Hasta la última palabra de Tamara Ireland Stone

Samantha McAllister parece una chica como cualquier otra: guapa, con el maquillaje perfectamente aplicado y el pelo perfectamente peinado. Pero bajo esta superficie se esconde un secreto que sus amigas, las más populares del instituto, jamás deben saber: Sam tiene desorden obsesivo compulsivo y constantemente se ve atacada por pensamientos oscuros y preocupaciones que no puede controlar.

¿Qué nos ha gustado? 
- Sin dejar de crecer: uno de los detalles que más nos ha gustado de Hasta la última palabra es la evolución que experimenta el personaje de Sam. Tamara Ireland Stone borda la caracterización de la protagonista y le dota de una tridimensionalidad única hasta el punto de que su crecimiento personal se convierte en el núcleo central de la historia.
- Una enfermedad para entender: Stone plasma muy bien los síntomas de la enfermedad que sufre Sam y la forma que tiene la protagonista de enfrentarla lo cual deja muy claro que la autora ha hecho un buen trabajo de búsqueda antes de lanzarse a escribir Hasta la última palabra.
- Sorpresa: hacia la mitad de la novela, Stone nos sorprende con un giro argumental que nos dejará boquiabiertos. Totalmente imprevisible, supone un clímax cargado de intensidad que bien merece un aplauso para la autora.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Solo una: dentro del elenco, Sam es el único personaje con el que sentiremos una cierta conexión. El resto de figuras quedan tan encajadas en los clichés y los estereotipos que pierden cualquier atractivo.

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