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Reseña: Las puertas del paraíso de Nerea Riesco

1482. Yago es un muchacho invidente que, junto con su padre, se une a la Corte de los Reyes Católicos, quienes se hallan inmersos en su cruzada contra los infieles. Se han instalado en Sevilla y la cocina de los Reales Alcázares se convierte en su mundo, un presente gris y monótono del que el joven escapa con los ojos de la imaginación. El azar lo llevará a descubrir su verdadera vocación: la música. Pero no todo es amable a su alrededor: Oreste Olivoni, el despótico encargado de las obras del palacio real, siente una profunda animadversión hacia él y hacia su padre, y no duda en ejercer su influencia para hacerles la vida insoportable.

¿Qué nos ha gustado? 
- Entre dos mundos: con respecto a la contextualización, Nerea Riesco acierta de lleno en la recreación que hace de la austeridad castellana y el exotismo musulmán. Especialmente interesante es el contraste de mundos y sociedades sobre el que la autora incide a través de descripciones y digresiones.
- Con trasfondo: Riesco se vale de la lucha entre musulmanes y cristianos para mostrarnos, de una manera abierta y natural, temas de enorme trascendencia como la intolerancia, la inocencia y, sobre todo, la importancia del amor. Esto aporta una mayor complejidad y profundidad a la trama sin llegar a eclipsar en ningún momento el fluir de los acontecimientos.
- En el centro de todos: Yago, el protagonista de Las puertas del paraíso, es una figura inolvidable. Supera en carisma a su enamorada y asume el papel principal con firmeza, eclipsando al resto del elenco.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Lentitud: como nota negativa, el principio de la novela, un poco lento en relación con el resto de la trama.

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