miércoles

Reseña: El reino de las almas perdidas de Daniel Hernández Chambers

En su empeño por recuperar el trono de Olkrann, el Dragón Blanco y su séquito se ven obligados a entrar en el reino de Nemeghram para pedirle ayuda al rey Lukon. Este, caprichoso e imprevisible, impone una condición: el joven Dragón deberá recuperar para él una ciudad que en otros tiempos fue fabulosa. El trato parece fácil, pues Læterna es un lugar abandonado, pero el muchacho descubrirá que entre las ruinas se ocultan —además de algunas respuestas sobre su pasado y su futuro— horribles peligros que pueden acabar con más de una vida.

¿Qué nos ha gustado? 
- Intriga al poder: con respecto a los dos libros anteriores, El reino de las almas perdidas es una novela con una carga más destacada de suspense. El misterio que envuelve los acontecimientos aporta un aliciente a la trama y nos mantiene con el interés en alza hasta casi la conclusión.
- Escenarios magistrales: en cuanto a la ambientación fantástica de la novela volvemos a encontrarnos ante un nuevo alarde imaginativo de Daniel Hernández Chambers. Descripciones evocadoras y un mayor detallismo que nos acerca más y mejor el universo en el que se desarrolla la trama.
- Sin perder el ritmo: la saga de El legado de Olkrann sigue mejorando con cada novela que pasa y El reino de las almas perdidas es buena muestra de ello. Chambers está construyendo una serie de fantasía épica muy lograda que promete y que de seguro convencerá a los lectores más entregados a este género.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Personajes de fondo: algunas figuras de El reino de las almas perdidas no resultan tan atractivas como lo fueron en libros anteriores. Tal vez porque quedan eclipsadas por los acontecimientos y no consiguen desligarse del peso de lo que ocurre a su alrededor.

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