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Reseña: El Último Peón de Peter May

UN LAGO DESAPARECE Se ha vaciado, de la noche a la mañana. Es un fenómeno natural que, ocasionalmente, se da en la isla de Lewis. Pero esta vez, en el fondo del lago descansan los restos de una avioneta y en su cabina, los de un cadáver. UN PASADO RESURGE Durante diecisiete años todos habían creído que la avioneta de Roddy Mackenzie, el líder de un joven grupo de música local, cayó en el océano al poco de despegar. Un desgraciado accidente. Ahora Fin Macleod sabe que tiene delante la escena de un asesinato y que su viejo amigo Whistler, a su lado, calla algo. UN CAPÍTULO SE CIERRA Macleod, que ha vuelto a Lewis tras dejar el departamento de homicidios de Edimburgo para comenzar una nueva vida, siente que debe investigar aunque ello le obligue a bucear en su propia juventud y en la historia de esta isla.

¿Qué nos ha gustado? 
- Escenografía por todo lo alto: al igual que en las anteriores novelas de Peter May, en El Último Peón volvemos a encontrarnos con una ambientación excepcional. La belleza de los escenarios, la riqueza de las tradiciones de la isla y el colorido de sus habitantes queda perfectamente reflejado en esta novela por lo que disfrutaremos una vez más de una ambientación magnífica.
- AtractivaEl Último Peón posee las mismas características que sus predecesoras: una trama cargada de acción y una prosa muy trabajada que se amolda a los acontecimientos a la perfección.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Muchas líneas, muchas lagunas: en El Último Peón May ha incluido más líneas argumentales que nunca. Aunque esto da más riqueza a la novela también genera más confusión en el lector por los continuos cambios de perspectiva y deja en el aire una serie de cuestiones que quedan sin resolver.
- No me lo creo: May ha sacrificado la plausibilidad de los acontecimientos para hacer del argumento algo más espectacular. El final está cargado de fuegos artificiales pero la resolución peca de increíble.

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