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Reseña: Cuando estábamos vivos de Mercedes de Vega

Una excepcional novela sobre el amor y el destino, la memoria y los secretos de familia. En los albores de la Segunda República, Lucía Oriol es una joven esposa aristócrata en una sociedad en plena transformación, cuya vida da un vuelco cuando conoce a Francisco Anglada, viudo empresario de origen judío, que compra una residencia a la familia Oriol en la calle Pintor Rosales. Lo que comienza como una tórrida aventura amorosa, se enreda cuando aparece Jimena, la conflictiva hija de Francisco. La relación entre Jimena y Lucía, la doble vida de ésta y el pasado oculto de los Anglada destaparán un torbellino de celos, venganza y traición de los que nadie saldrá indemne.

¿Qué nos ha gustado? 
- En plena preguerra: lo que más nos ha gustado de Cuando estábamos vivos es lo magníficamente bien reconstruido que está el contexto de la Segunda República en el que se desarrolla la novela. Mercedes de Vega hace una labor extraordinaria recreando una época convulsa con muchísimo detalles y mimo en los aspectos históricos.
- Perfecta para no aburrirse: Cuando estábamos vivos es muy recomendable. Con una trama que se vuelve adictiva conforme avanza, nos será complicado dejar a un lado el libro. Perfecta para aquellos lectores a los que les gustó El tiempo entre costuras.
- Tres ingredientes unidos: Cuando estábamos vivos es una mezcla entre novela de intriga, histórica y romántica. Todo ello combinado con acierto por Vega. Así, el lector se encontrará con un poco de cada género lo que hace que la trama sea más completa.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Acercándose al límite: a partir de la segunda mitad de la novela los acontecimientos se vuelven un poco rebuscados, en parte porque Vega se pierde en retorcimientos que complican la historia de una manera innecesaria.

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