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Reseña: Sígueme la corriente de Megan Maxwell

Tony Ferrasa es un guapo, adinerado y exitoso compositor de música puertorriqueño. No hay mujer que se le resista y que olvide con facilidad su mirada verde y leonina. Ruth es una joven que con apenas veinte años tuvo que hacerse cargo de su hermana recién nacida y de un hermano delincuente. Cuando parece que por fin consigue encauzar su vida, se queda embarazada y su pareja acaba abandonándola. Para sacar adelante a su familia acepta cualquier trabajo digno que se le presente, por lo que Tony y Ruth acaban conociéndose en una fiesta en la que ella sirve como camarera. A partir de entonces, como el destino es tan caprichoso, se encuentran en diversas ocasiones, y a pesar del interés que él le demuestra, ella se mantiene fría e indiferente.

¿Qué nos ha gustado? 
- Volviendo a los orígenes: después de una incursión por la novela erótica, Megan Maxwell vuelve al chick lit a lo grande. Se nota y mucho que la autora domina este género con más eficacia y la trama convence más que las anteriores. Reiremos, lloraremos y disfrutaremos de un final de infarto que está entre los más espectaculares que ha escrito Maxwell.
- Misma firma: Sígueme la corriente posee el estilo fresco y coloquial que es tan propio de Maxwell. Esto hace que la lectura sea distendida y muy amena, perfecta para desconectar y divertirnos mientras leemos.
- Reencuentro: aunque Sígueme la corriente es un libro independiente, mantiene una estrecha relación con la saga Adivina quien soy. Es por eso que a lo largo de la novela iremos encontrándonos con algunos personajes ya conocidos con los que ya disfrutamos antes. Sin embargo, la figura estrella es, sin duda, Tony, un héroe carismático donde los haya.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Arranque decepcionante: como nota negativa, el principio de la novela. Un poco lento y con demasiados personajes de golpe que pueden confundir al lector según empezamos a leer.

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