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Reseña: Las lágrimas de la diosa maorí de Sarah Lark

Nueva Zelanda, 1899. El hijo de Lizzie y Michael Drury es enviado como médico a Sudáfrica, donde se libra la guerra de los Bóers, para gran disgusto de Roberta, quien luchará para estar con él a toda costa. Paralelamente, la joven Atamarie obtiene una importante victoria: ser la primera mujer que cursa estudios de Ingeniería en la Universidad de Nueva Zelanda. Desde niña le fascinaron las cometas maoríes, pero ahora esta afición le permite conocer al pionero de la aviación mundial.

¿Qué nos ha gustado?
- El mundo de las mujeres: siguiendo la línea de A la sombra del árbol Kauri Sarah Lark vuelve a adentrarnos en el universo femenino a través de los logros de las pioneras de la época. Esta vez nos muestra la lucha de las mujeres en la aviación, revelando los obstáculos y los convencionalismos del momento pero también la determinación de quienes lucharon por cumplir sus sueños.
- Modernidad y tradición: uno de los detalles que más nos ha gustado de Las lágrimas de la diosa maorí es la simbiosis que crea Lark entre las tradiciones nativas y los avances del futuro. La autora no pierde la oportunidad de mostrarnos como se van uniendo el pasado y el presente mientras sigue ilustrando al lector en las tradiciones indígenas y en la belleza de las tierras de Nueva Zelanda.
- Más protagonismoLas lágrimas de la diosa maorí es una de las novelas de Lark en la que los personajes masculinos juegan un papel más destacado y cuentan con una caracterización más conseguida. La autora supera asi el bache que repetidamente tenía en este aspecto en sus anteriores novelas.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Más lentitud: aunque Las lágrimas de la diosa maorí no es una novela lenta, sí tiene algunos capítulos que no se caracterizan por su dinamismo y que ralentizan un poco el ritmo general de la novela.

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