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Reseña: Las Luminarias de Eleanor Catton

Un tempestuoso día de enero una prostituta es arrestada. Ese hecho podría pasar desapercibido en mitad de la fiebre del oro que recorre la costa de Nueva Zelanda en el año 1866, si no fuera por los otros tres acontecimientos misteriosos que se producen el mismo día: se descubre una enorme fortuna en la casa de un borracho indigente, un hombre rico desaparece y un capitán de navío de mala reputación suspende todos sus tratos y leva anclas, como si pretendiera darse a la fuga. Los tres hombres están conectados con Anna Wetherell, la prostituta en cuestión.

¿Qué nos ha gustado? 
- Estilo impecable: la prosa de Eleanor Catton es magnífica. Una narración metafórica, rica en vocabulario y unos diálogos que se suceden con fluidez. Mención aparte merecen las descripciones, verdadero núcleo del estilo narrativo de la autora. Detallismo preciso pero no recargado que recrea entornos y personajes con una perfección absoluta.
- Prosa compleja: Las Luminarias no tiene un argumento lineal, de esos que nos mantienen con un tono monocorde interminable. Por el contrario, Catton opta por una trama intrincada, en la que se combinan líneas principales y secundarias, mezclas de pasado y presente y misterios enredados. Todo esto hace que la lectura adquiera una enorme complejidad que nos hará disfrutar seguro del desarrollo de los acontecimientos.
- Personajes que brillan: otro de los aciertos de la novela son sus personajes. Aunque el elenco es numeroso, Catton los va insertando de forma progresiva, descritos con semejante precisión, que nos será difícil no sentirnos idenficados con ellos.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Partes lentas: aunque es cierto que Las Luminarias es una novela digna de leer, su lectura también nos exige una importante dosis de estoicismo. A lo largo de la trama nos iremos encontrando con partes lentas que pueden aburrirnos y que pondrán a prueba nuestra paciencia.

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