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Reseña: Rusia de Edward Rutherfurd

Desde las tribus nómadas de las grandes planicies de Eurasia hasta hoy en día, a través de la vida de un pequeño pueblo al este de Moscú, Rutherfurd sigue las tribulaciones de cinco familias desde la invasión tártara hasta el reinado de Iván el Terrible y los salvajes cosacos, la dinastía de Pedro y Catalina hasta el drama de la Revolución y los posteriores sucesos contemporáneos componiendo el mosaico al que nos acostumbró con Londres, Nueva York o París a la vez que consigue, con su extensa documentación y su escritura trepidante y veloz, atraparnos en las redes de uno de los países más contradictorios y fascinantes del mundo.

¿Qué nos ha gustado? 
- Escenarios meticulosos: como ya vimos en las novelas anteriores, Edward Rutherfurd tiene un auténtico don con las descripciones. En Rusia volvemos a encontrarnos con unos escenarios maravillosos, en los que no falta detalle y que poseen una atmósfera social, cultural y política perfectamente trabajada.
- La gran desconocida: hasta ahora, Rutherfurd había optado en sus novelas por mostrarnos la historia de ciudades conocidas por casi todos (Londres, París, Nueva York…). Pero con Rusia se arriesga con un país marcado por los estereotipos de la Guerra Fría y los secretos históricos. El autor sale del lance con honores, sin dejarse avasallar por los prejuicios y optando por el realismo y la fidelidad al pasado como principal arma.
- Más variedad: en Rusia Rutherfurd inserta un elenco de personajes procedentes de diferentes clases sociales. Pero lo mejor de todo es que les caracteriza a todos ellos con una efectividad total, dotándoles de comportamientos diferentes, formas de hablar propias e ideas paralelas para que el lector pueda ver por sí mismo la lucha de clases que se dio en Rusia desde dentro.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Olvidándonos de mucho: Rutherfurd hace una labor increíble recreando la época de la Revolución y las luchas de poderes que se dieron entonces. Pero después de esto parece que el autor se olvida de una infinidad de detalles que influyeron con la misma fuerza en la historia del país y que el lector no puede dejar de echar en falta. Se pasa de puntillas por el papel de Rusia en la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, por las políticas de Perestroika o por la caída del Muro de Berlín. Algo más de detalle en estos acontecimientos habrían sido de agradecer.

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