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Reseña: A la sombra del arbol kauri de Sarah Lark

Lizzie y Michael Drury han cumplido el sueño de tener una granja de ovejas, y ante ellos parece abrirse un futuro prometedor. Pero su vida se descontrola de repente cuando su hija mayor, Ma tariki, es secuestrada por un líder maorí. Mientras Michael hace todo lo posible por recuperar a su hija, en la familia Burton un acontecimiento sorprendente llena de alegría a Kathleen: su hijo Colin vuelve a Nueva Zelanda. Sin embargo, nadie sospecha las consecuencias de este regreso…

¿Qué nos ha gustado? 
- La carrera hacia el voto: Sarah Lark siempre ha concedido una primacia especial a las mujeres pero en A la sombra del arbol kauri esto es aún más visible. No solo los personajes femeninos mantienen su importancia sobre los masculinos sino que además la propia trama se adentra con más detalle en el universo de las mujeres a través de las luchas políticas que protagonizan los personajes. Lark homenajea así a las pioneras que defendieron el derecho a votar pero también muestra las dificultades y escollos por los que atravesaron para conseguir los mismos derechos que sus maridos.
- Más misterio: en A la sombra del arbol kauri Lark hace una combinación más efectiva entre romance, misterio y novela histórica. El regreso de Colin a la isla y el secuestro de Matariki traen consigo secretos, acción y suspense a la novela, lo que añade una dosis extra de tensión no tan presente en los libros anteriores.
- Más ligero que una pluma: de nuevo nos encontramos ante una novela que supera las 500 páginas pero que se lee de un tirón. La amenidad y la ligereza prosística de Lark hacen que el libro sea muy ameno, fácil de leer y, sobre todo, nada aburrido, en la línea de los precedentes.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Menos ambientación: después de una saga entera ambientada en Nueva Zelanda, Lark pierde en A la sombra del arbol kauri parte del atractivo escenográfico que tuvieron sus libros anteriores. Sus descripciones siguen siendo espectaculares pero no tan originales ni diferentes como antaño.

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