miércoles

Reseña: De hombres y langostas de Elizabeth Gilbert

Una maravillosa novela sobre la vida, el amor y la pesca de la langosta. En dos remotas islas de la costa de Maine, en Nueva Inglaterra, los pescadores de langosta han luchado ferozmente durante generaciones por los derechos de pesca en el mar que los separa. La joven Ruth Thomas, hija de uno de los más avariciosos langosteros de Maine, nace en medio de estas disputas. A los dieciocho años, convertida en una joven despierta, inteligente e irremediablemente poco romántica, Ruth regresa del internado decidida a dejar a un lado su educación universitaria y unirse a los «lobos de mar».

¿Qué nos ha gustado? 
- La vida al descubierto: como ya vimos en Come, reza, ama Elizabeth Gilbert es una auténtica maestra a la hora de plasmar en sus novelas la vida real tal y como es. Y en De hombres y langostas volvemos a encontrarnos con esto mismo. Nada de sofisticaciones ni idealismos. Más bien una trama que nos muestra la esencia del día a día con sencillez descubriéndonos al mismo tiempo la importancia de cada momento.
- Una historia de personas: ambientada en un pequeño pueblo de Maine De hombres y langostas es una novela de personajes en el sentido más estricto de la expresión. Gilbert consigue arrastrarnos a la vida de todos ellos y hacerlos reales para el lector. Esto se aprecia sobre todo en el caso de Ruth, la protagonista, con la que al final creamos un vínculo de cercanía irrompible.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Perdidos en lo mismo: hacia la mitad del libro la trama se vuelve un poco pastosa. Gilbert cae en la repetición de acontecimientos y la trama entra en un bucle en el que no se mueve hacia ninguna dirección en particular.
- ¿De dónde sale esto?: el final de De hombres y langostas es lo más endeble de la novela. En el último momento, la autora opta por un deus ex machina en toda regla que rompe con todo lo anterior y cierra la trama con un final nada plausible pero sí muy decepcionante para el lector.

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