jueves

Reseña: Una casa en Thornwood de Anna Rommer

Audrey hereda de su exmarido, que ha muerto de forma súbita e inesperada, una finca abandonada en Queensland. Decide no venderla y aprovechar la oportunidad para escapar de la ciudad y de una vida sin mucho aliciente. En una habitación descubre la fotografía de un guapo médico de la Segunda Guerra Mundial, Samuel Riordan, el antiguo dueño de la casa. Pronto se obsesiona con él y empieza a indagar sobre su vida hasta descubrir que fue acusado de asesinar a su esposa a la vuelta de la guerra en 1946.

¿Qué nos ha gustado? 
- Nada de aburrimientos: Una casa en Thornwood es una novela muy adictiva que nos atrapará desde las primeras páginas y nos mantendrá en vilo hasta el final. Muy recomendable para aquellos lectores que quieran una buena historia que no te deja dormir hasta terminarla.
- Ambiente para sentir: los escenarios son uno de los grandes aciertos de Una casa en Thornwood.  Gracias a las maravillosas descripciones con las que nos deleita Anna Rommer tendremos la sensación de estar viendo, oliendo y sintiendo lo mismo que Audrey. Un deleite sensorial que aporta un toque extra a la trama.
- Misterio sin fin: en cuanto al argumento lo único que podemos decir es que Rommer ha sabido conjugar la vieja fórmula de casa encantada con historia y la línea policiaca clásica a la perfección. La trama no se pierde en salidas forzadas ni cae en lagunas argumentales por lo que podremos disfrutar de una lectura con coherencia que no decepcionará a casi ningún lector.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Demasiado salto generacional: en la trama de Una casa en Thornwood participan cuatro generaciones diferentes que buscan en distintos periodos de tiempo a un mismo asesino. Los constantes cambios a los que nos somete Rommer son excesivos y no nos dará tiempo a sintonizar con ninguno de los personajes de una forma clara.

0 comentarios :

Publicar un comentario