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Reseña: El hijo pródigo de Colleen McCullough

Holloman, Connecticut, 1969. Una toxina letal extraída del pez globo ha sido robada del laboratorio de la universidad. Mata en minutos y no deja rastros. Cuando los cadáveres empiezan a amontonarse, el capitán Carmine Delmonico no tarda en entrar en acción. Una muerte súbita durante una cena, seguida de otra durante una recepción de gala, solo parecen estar relacionadas por el veneno y la presencia del doctor Jim Hunter. Sin embargo, hay elementos que no cuadran. El doctor Hunter, un afroamericano casado con una blanca, se ha enfrentado al escándalo y a los prejuicios durante casi toda su vida. ¿Por qué iba a poner en peligro cuanto ha conseguido? ¿Acaso están tendiéndole una trampa? Y en ése caso, ¿quién?

¿Qué nos ha gustado? 
- Nada que objetar: Carmine es un personaje sobresaliente. Tiene una enorme profundidad como figura narrativa y su presencia en la novela eclipsa al resto del elenco, no tan perfeccionado ni tan completo, por otro lado.
- Explicaciones que no falten: aunque Colleen McCullough aborda en El hijo pródigo muchos aspectos relacionados con la química y los venenos bioquímicos, el autor da unas explicaciones muy completas que sirven para hacernos una buena composición de lugar incluso aunque no conozcamos mucho este campo.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Me lo sé: la trama de El hijo pródigo no destaca por lo original que es. Es fácil prever los giros que van a dar los acontecimientos y el final no sorprende ni mucho menos al lector.
- Lento: a diferencia de otras novelas de McCullough, la trama de El hijo pródigo es muy lenta. Los acontecimientos se desarrollan a un ritmo muy pausado y, en algunos puntos, puede resultar aburrido ante la falta de alicientes para seguir leyendo.

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