miércoles

Reseña: Matar a Leonardo Da Vinci de Christian Gálvez

Europa, siglo XVI. Mientras España, Francia e Inglaterra ultiman su unificación, los Estados italianos se ven envueltos en conflictos permanentes por culpa de la religión, el poder y el ansia de expansión territorial. Lo único que les une es el renacimiento cultural de las artes. En la Florencia de los Médici, epicentro de este despliegue artístico, una mano anónima acusa de sodomía a un joven y prometedor Leonardo da Vinci. Durante dos meses será interrogado y torturado hasta que la falta de pruebas lo ponga en libertad. Con la reputación dañada, Leonardo partirá hacia nuevos horizontes para demostrar su talento y apaciguar las secuelas psicológicas provocadas en prisión.

¿Qué nos ha gustado? 
- Renacimiento vivo: la reconstrucción histórica que Christian Gálvez hace de la época en la que vivió Leonardo Da Vinci es destacada. Nos encontramos ante una novela que no cae en descripciones eternas pero que, sin embargo, consigue despertar esa sensación de pertenencia y de viaje temporal.
- La vida de un genio: más que una novela histórica, Matar a Leonardo Da Vinci es una obra biográfica que tiene como eje central al gran Da Vinci. Gálvez nos muestra hechos ya conocidos pero también otros tantos que desconocemos la mayoría para acercarnos, sin perder el realismo y la fidelidad histórica, una perspectiva muy íntima y personal de este indudable genio del Renacimiento.
- Bien conducida: Matar a Leonardo Da Vinci no peca de errores constructivos. Los acontecimientos se ensamblan entre sí a la perfección, a pesar de que hay bastantes saltos temporales, y no se dejan en el aire lagunas sin cubrir ni cabos sin atar.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Principio a cámara lenta: las primera páginas de Matar a Leonardo Da Vinci resultan un poco lentas. A Gálvez le cuesta atraparnos pero, eso sí, una vez que lo hace, no nos deja huir hasta el final.

2 comentarios :

Lamento discrepar.
Alqueriera que haya cursado estudios medios es capaz de ver que el Sr. Gálvez no conoce la vida de Leonardo en absoluto. La escena del atentado a Lorenzo de Médici, más propia de Misión Imposible, sólo es creible si, en lugar de protagonizarla Leonardo, la imaginamos interpretada por Tom Cruise (sin contar con que hierra en el escenario, no fué en el interior y al inicio de la misa, sinó en el exterior y finalizada la misa). Eso sin contar que el aparato volador jamás pudo volar (basado en la geometría de los murciélagos, que no planean. Sin contar que para semejante peso, serían necesarios más de 20 metros cuadrados de superficie alar), que la escafandra era totalmente inviable (recordemos que para que las escafandras tipo campana funcionen, se necesita una bomba de aire en la que Leonardo jamás pensó), que la tarta fué un sueño...
Leonardo fué un genio porque imaginó lo que podría ser, pero pocos de sus proyectos llegarona jamas a funcionar.
Dejemos a Leonardo en lo que realmente fué: un genio que vislumbró el futuro, igual que Julio Verne, Aristóteles, Pitágoras y otros. Leonardo señaló el camino y planteó las preguntas que, siglos más tarde, otros respondieron.

En resumen. Errores de tal magnitud que no pueden deberse a otra causa que creer que sus lectores serán aún más ignorantes que él, si cabe, en el entorno histórico en el que estampa sin miramientos una historia bastante absurda

El libro entretiene y creo que es su función principal; hay muchos datos históricos que pueden ayudar a entender el contexto histórico en el que se desarrolla la vida de Leonardo.

Citaré un ejemplo de anacronismo que aparece en el capítulo 20, fechado el 20/11/1481:
"Leonardo echaba de menos pocas cosas de su tierra..... asumía el rol de la cocina y se sacaba de la manga alguna crema de tomate ...."

En esa época no parece probable que se usase tomate en Europa, porque el tomate es originario de América, para cuyo descubrimiento aún faltaban 11 años.

En fin, me parece una obra interesante, pero hay que considerarla una obra de ficción, por lo que creo admisibles las licencias históricas que contiene. Otra cosa es que se tome como una novela histórica que reflejase fielmente la situación real de la época, pero no creo que sea eso lo que ha pretendido Cristian.

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