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Reseña: La noche soñada de Màxim Huerta

En la víspera de San Juan de 1980, los habitantes de Calabella, en la Costa Brava, esperan a la mítica Ava Gardner, que va a inaugurar el cine de verano del pueblo. Todo el mundo está pendiente de la actriz, salvo Justo, el benjamín de la peculiar familia Brightman. En el día más mágico del año, el muchacho ha decidido que, en vez de pedir un deseo, va a hacer todo lo que esté en su mano por cambiar el destino de los suyos. La noche soñada es una historia sobre la búsqueda de la felicidad. De la mano de Màxim Huerta, el lector descubrirá que el viaje más arriesgado es el que se emprende hacia el amor, tantas veces doloroso e imposible, pero con el que nunca deberíamos dejar de soñar.

¿Qué nos ha gustado? 
- Sentimientos de primer orden: si en algo destaca La noche soñada es en el retrato precioso que Màxim Huerta hace de los sentimientos humanos. Los conflictos a los que se enfrenta la familia protagonista sirven como excusa para hacer una disertación de emociones, odios y amores, que confieren a la trama una profundidad sentimental muy destacada.
- Redacción impecable: ningún defecto en cuanto a prosa se refiere hemos detectado en La noche soñada. Estamos ante una obra cargada de metáforas y símbolos, que utiliza el lenguaje con finura y que no cae en clichés prosísticos innecesarios.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Tendencia hacia la repetición: Huerta incide una y otra sobre lo que hizo Justo para hacer que su familia fuera feliz. Aunque es verdad que es el acontecimiento decisivo de toda la trama, las repeticiones de este hecho son excesivas y a veces resultan incluso aburridas.
- Final precipitado: a lo largo de la novela se van creando unas expectativas que no terminan de cuajar al final. Muchos acontecimientos quedan en el aire, desdibujados y poco definidos, y la conclusión final no ata los cabos que van quedando sueltos a lo largo de la historia.

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