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Reseña: Hasta que volvamos a vernos de Jamie Ford

Seattle, 1934. William, de 11 años y origen chino, reside en un orfanato desde que hace cinco años se llevaron el cuerpo inerte de su madre del pequeño piso en que vivían. Pero un día, en una salida al cine que las monjas organizan para los niños, William cree reconocer a su madre en la pantalla, convertida en una estrella. Decidido a encontrarla, William escapa con una amiga ciega y lleva al lector de la mano en una historia llena de injusticias y valentía que empezó doce años antes.

¿Qué nos ha gustado? 
- Bienvenido a los años 20:  Hasta que volvamos a vernos es un retrato social y cultural impecable sobre la década de los locos años 20. Desde la revolución tecnológica de principios de siglo hasta la Gran Depresión, la trama nos muestra todos los cambios, dilemas y prejuicios de la época pero también la viveza y vitalidad de estos años.
- Dos figuras únicas: tanto William como Liu Song son dos protagonista que nos llegan al corazón. Bien caracterizados y con una fuerza narrativa perfectamente construida, no tardan en convertirse en los baluartes indiscutibles de la novela.
- Drama y vida: la trama de Hasta que volvamos a vernos es una mezcla entre novela histórica, social, emotiva y dramática. Las historias de William y Liu Song, diferentes entre sí, se complementan muy bien, mostrando al lector todo lo bueno de diferentes géneros.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Principio a fuego lento: los primeros capítulos de Hasta que volvamos a vernos son demasiado lentos. Jamie Ford tarda en entrar en materia y la ralentización hace que el lector tenga que echar mano de paciencia.

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