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Reseña: Regreso a la isla del tesoro de Andrew Motion

Julio de 1802. En las marismas de la orilla oriental del Támesis se levanta La Hispaniola, la posada de Jim Hawkins y su hijo. El joven Jim se pasa los días vagando por el estuario envuelto en la bruma, haciendo recados para su padre y escuchando sus relatos en la bodega: historias de aventuras en alta mar, de maldiciones, asesinatos y venganzas, un tesoro enterrado… y de un hombre con una pata de palo. Una noche, una joven misteriosa llamada Natty llega con una petición para Jim de su padre, John Silver el Largo. Envejecido y débil, pero conservando todavía una extraña fuerza, el pirata propone que Jim y Natty zarpen hacia la isla del tesoro en busca de la fortuna oculta del capitán Flint.

¿Qué nos ha gustado? 
Preciosa ambientación: Andrew Motion hace una labor excepcional en cuanto a las descripciones de los escenarios en los que se desarrolla la obra. Especial mención merece el detalle y la capacidad poética con la que el autor recrea la flora de los lugares.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Lento: Regreso a la isla del tesoro tarda una eternidad en hacer que la trama arranque realmente. Durante al menos las primeras páginas no ocurre nada y el lector tiene que echar mano de una dosis extra de paciencia para sobrellevar este bache inicial.
- Nada sorprendente: Regreso a la isla del tesoro es una novela muy previsible. Nada de lo que ocurre llega a sorprender al lector y las salidas con las que Motion resuelve algunos acontecimientos se ven a la legua antes de que ocurran.
- Vive en el pasado: tal vez el mayor defecto de Regreso a la isla del tesoro es que el autor ha recuperado un escenario y una historia ambientada en el pasado a la que, sin embargo, le imprime una sensibilidad más propia del siglo XXI. Esto se aprecia sobre todo en las reacciones de algunos personajes que parecen sacadas del presente más que del tiempo en el que se enmarca la trama.

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