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Reseña: Mystic City 2: El último corazón de Theo Lawrence

La guerra entre los místicos rebeldes de las Profundidades y los humanos ricos que habitan las Atalayas está alcanzando cotas de violencia y crueldad insospechadas, y Aria Rose se encuentra justo en el ojo del huracán... Sus decisiones pueden poner fin a la barbarie o hundir definitivamente la ciudad de Nueva York. Perseguida como traidora por su familia, vista con desconfianza por los rebeldes con quienes se ha refugiado, la hija menor del clan de los Rose deberá aprender a adaptarse a su nueva vida mientras intenta poner fin a la guerra más destructiva que se recuerda. Pero sus problemas no solo están fuera. Su relación con su amor verdadero, Hunter Brooks, el líder rebelde, parece haberse enfriado sin razón aparente...

¿Qué nos ha gustado? 
- Acción, acción y más acción: Theo Lawrence vuelve a ofrecernos en El último corazón el mismo tipo de trama dinámica y cargada de sorpresas imprevistas que ya leímos en Mystic City. Una fórmula que impedirá que el lector se aburra desde la primera página hasta la última.
- Entorno aún más perfeccionado: uno de los baluartes de Mystic City fue su escenario, un mundo futurista, muy diferente, que nos cautivó. En El último corazón volvemos a encontrarnos con este mismo entorno pero Lawrence aprovecha la segunda novela de la saga para profundizar más en él, ofreciéndonos detalles adicionales que enriquecen, y mucho, el contexto.
- Romance intenso: más que una novela de fantasía propiamente dicha, El último corazón es un romance juvenil en el que la relación de Aria y Hunter cobra una importancia mayor que en la obra precedente. Hay más drama, pero también mayor intensidad emocional.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Personajes que continúan limitados: el mayor defecto que tuvo Mystic City fue la poca profundidad de sus personajes. En El último corazón nos topamos una vez más con el mismo condicionante. Aria, aunque es la figura principal, no termina de resultar atractiva y su personalidad está siempre limitada a los clichés y a las soluciones previsibles.

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