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Reseña: Un duque nunca se rinde de Juliana Gray

Las normas de la sociedad inglesa no están hechas para Abigail Harewood. La impetuosa joven está convencida de que ha llegado el momento de vivir a su manera, y ha tomado la irrevocable decisión de que lo primero que debe hacer es tener un amante. En cuanto el apuesto duque de Wallingford aparece en el umbral del castillo italiano donde reside temporalmente, Abigail sabe que es el candidato perfecto. Por su parte, Arthur Wallingford se ha exiliado de forma voluntaria a Italia para demostrarle a su abuelo que es algo más que un niño mal criado y egoísta, que salta de un lecho femenino al siguiente. Pero el año de abstinencia estricta que el joven aristócrata se ha impuesto a sí mismo se verá alterado cuando conoce a Abigail, una mujer fascinante, un espíritu libre cuyos encantos e inteligencia resultan peligrosamente tentadores.

¿Qué nos ha gustado? 
- Diferente pero buena: el punto fuerte de las anteriores novelas de Juliana Gray eran los personajes, sacrificando, en parte, potencial argumental. Sin embargo, Un duque nunca se rinde mantiene un equilibrio más igualitario entre personajes y trama, consiguiendo que el libro destaque en ambos planos de forma más efectiva que sus predecesoras.
- Entre fantasmas: Gray combina mejor que nunca el suspense con el romance en Un duque nunca se rinde, gracias a la incorporación de las leyendas de fantasmas que rodean la trama. Esto, lejos de entorpecer la base romántico, crea un interesante aliciente que complementa la relación de las parejas protagonistas.
- Magia romántica: aunque los libros son independientes entre sí, hay que reconocer que la autora ha sabido mantener la magia desde el primero hasta el último, creando una saga romántica muy recomendable para cualquier tipo de lector.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Retorciendo demasiado: hacia el final de la novela, la trama se vuelve demasiado rebuscada. Cuesta creer sin poner en duda algunos de los acontecimientos finales.

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