jueves

Reseña: El arca de agua de E. L. Doctorow

Estamos en la Nueva York de después de la Guerra Civil estadounidense, con sus calles llenas de veteranos tullidos, vendedores de periódicos, mendigos, floristas, donde los policías corruptos del intendente Tweed todo lo dominan para su propio beneficio y una clase social de nuevos ricos e intelecto débil que está surgiendo, brillante, en este escenario de miseria colectiva. Martin Pemberton camina por Broadway una mañana lluviosa y ve pasar de refilón un carruaje con pasajeros vestidos de negro. Entre ellos reconoce a su padre, el mismo que ha muerto recientemente y a cuyo entierro Martin ha asistido. Se desvía de su camino para seguir este extraño carruaje, metiéndose de lleno en una ciudad fantasmal que se opone a Nueva York como si fuera el negativo de una fotografía panorámica, con luces y sombras al contrario de como deberían ser. 

¿Qué nos ha gustado? 
- Buena recreación: con El arca de agua el lector realmente se traslada al Nueva York posterior a la Guerra Civil. E. L. Doctorow recoge con acierto y fidelidad las consecuencias del conflicto y recrea la sociedad del momento con tino, desarrollando una atmósfera única llena de detalles históricos.
- Sin variaciones: los personajes son otro de los grandes aciertos de El arca de agua. Doctorow construye unas figuras, tanto principales como secundarias, coherentes con la época y muy atractivas desde el punto de vista literario.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Fallando en lo más esencial: Doctorow es un autor excepcional cuya prosa nos ha dejado novelas tan inolvidables. En El arca de agua, en cambio, el autor utiliza un estilo diferente al habitual lo que hace perder a la novela parte del atractivo estilístico que acompaña a Doctorow.
- Algo más: el final de El arca de agua queda bastante desdibujado. El lector no llega a saber qué ocurre realmente y muchos de los acontecimientos quedan sin respuesta.

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