miércoles

Reseña: La mala luz de Carlos Castán

Jacobo y el narrador son viejos amigos que comparten complicidades literarias, filosóficas y vitales. Cuando Jacobo aparece muerto a puñaladas en su casa de Zaragoza, su amigo tomará el relevo de su vida, quizás como última posibilidad de huir de la suya. Así conocerá a una mujer, Nadia, que se convertirá en el centro de su existencia y junto a la que vivirá una investigación obsesiva para esclarecer el asesinato de su amigo.

¿Qué nos ha gustado? 
- Hacia el interior: aunque puede parecer a simple vista que La mala luz es un thriller clásico, con cadáver incluido, lo cierto es que la última novela de Carlos Castán es mucho más que eso. El autor nos propone una trama más bien interiorista, que no se basa tanto en una investigación clásica, sino en un viaje al interior de los personajes, cuyos corazones y sentimientos son el único núcleo de la novela.
- Dominando el arte de la palabra: Castán es impecable desde el punto de vista estilístico. Cierto es que La mala luz peca algunas veces de frases largas e interminables muy del estilo de los autores realistas y naturalistas pero hay que reconocer que la pulcritud de estilo y la perfecta elección léxica es sobresaliente.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Con paciencia: La mala luz tiene un desarrollo argumental lento. Nunca llega a desesperar pero puede resultar plomizo en algunos puntos y requiere de una lectura lenta y comedida.
- Complejidad: Castán inserta en La mala luz un sinfín de referencias a escritores clásicos. La mayoría de ellas parecen de forma velada y solo serán apreciables para los conocedores de la literatura de mediados y finales de siglo XIX y XX. Al resto de lectores les costará más esfuerzo captar el significado y el trasfondo que se oculta tras la trama.

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