miércoles

Reseña: El vampiro de Silesia de Lorenzo Fernández Bueno

Marzo de 2009: el profesor Adriano Toscanelli, junto a un equipo de arqueólogos, descubre una fosa común en una isla de Venecia. En su interior se halla una cripta oculta tras los huesos de los apestados que fueron enterrados allí y el cuerpo de una mujer salvajemente torturada cinco siglos atrás. La conmoción se torna más intensa cuando comprueban que, en un ejercicio de crueldad infinita, estando aún con vida, sus agresores introdujeron un ladrillo entre sus dientes, desencajándole la mandíbula. Convencidos de que se trató de un exorcismo, los medios de comunicación no dudan en calificar a la triste protagonista como «la vampira de Venecia», pero nadie imagina los inconfesables secretos que esta misteriosa mujer esconde.

¿Qué nos ha gustado? 
- Montada con esmero: El vampiro de Silesia es una novela bien pensada, en la que cada acontecimiento es insertado en la trama de forma milimétrica, hasta quedar todo engarzado en un puzzle gigante que carece de lagunas y de vacíos narrativos.
- Aura gótica: Lorenzo Fernández Bueno imprime a la trama una ambientación que recuerda a los escenarios de las novelas de finales del siglo XIX: calles tortuosas, edificios que parecen tener vida propia y atmósferas tétricas. Todo un acierto que aporta a la novela un trasfondo oscuro pero atractivo.
- Final a cien: Fernández Bueno conduce la trama de El vampiro de Silesia con un ritmo sostenido que hace que nos enganchemos a las páginas de la novela desde el principio. Pero este ritmo experimenta una mejora en los últimos compases del libro. Los acontecimientos se aceleran y, sin llegar a resultar agobiantes, nos sumerjeran en un final de infarto que culmina a lo grande la trama.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Un único personaje: el elenco de figuras narrativas es, tal vez, la parte más endeble de la novela. Dejando al margen al protagonista, el resto de personajes no aparecen bien caracterizados y su presencia dentro de la trama carece de fuerza narrativa.

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