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Reseña: Me vestiré de medianoche de Terry Pratchett

Con casi dieciséis años, Tiffan y Dolorido ya es una bruja en pleno derecho. Ha pasado varios años estudiando con brujas veteranas y ahora ejerce su oficio sola en su tierra natal. Como bruja de la Caliza, lleva a cabo esas partes de la brujería que no son nada divertidas ni glamurosas, que no tienen nada que ver con varitas y de las que rara vez se oye hablar: hace el vulgar trabajo de cuidar a los necesitados. Pero alguien, o algo, está fomentando el miedo, inculcando oscuras ideas contra las brujas y resucitando rumores muy desagradables sobre ellas. Con la ayuda de sus diminutos aliados azules, los pequeños hombres libres, Tiffany deberá encontrar el origen de este malestar y derrotar al mal.

¿Qué nos ha gustado?
- Oscureciendo la serie: en comparación con La corona de hielo, Me vestiré de medianoche es una novela más oscura. Terry Pratchett disecciona lo más retorcido del alma humana hasta adentrar al lector en una trama menos ligera y más intensa que la que encontramos en las novelas anteriores.
- De lo mejor: después de algunos baches, Pratchett regresa a lo grande con Me vestiré de medianoche, demostrando que aún queda mucho jugo que extraer de la saga Mundodisco. Este último trabajo es una novela rica, brillante y muy bien pensada que recupera lo mejor de la serie y lo mejor del autor.
- Madurando la prosa: las novelas protagonizadas por Tiffany están encaminadas hacia un público joven y, buena muestra de ello, es la prosa que ha imperado en todos los libros. En Me vestiré de medianoche, sin embargo, se aprecia un importante cambio en este sentido. El estilo de Pratchett es más maduro y, aunque continúa siendo apto para los lectores más jóvenes, posee un toque más serio y firme.
- Toque filosófico: como ya ocurrió en La corona de hieloMe vestiré de medianoche posee algunos giros reflexivos que aportan mucha profundidad a la trama. Pratchett no se limita a mostrarnos el lado más fantasioso de la historia sino que también apuesta por los toques moralistas para invitar al lector a reflexionar sobre la vida y la muerte.

¿Qué nos ha gustado?
- Arenas movedizas: los primeros capítulos de Me vestiré de medianoche son un poco inconsistentes. Se aprecian algunas incongruencias y la trama no termina de adoptar un rumbo fijo. Por suerte, tras la muerte del padre de Roland, todas estas lagunas se resuelven y el argumento deja de hacer aguas.

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