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Reseña: Las casas de los poetas muertos de Ángeles Caso

¿Qué tienen en común Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Gaspar de Jovellanos, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, Federico García Lorca y Antonio Machado? Aparte de su esencia de grandes literatos, poetas ilustres de nuestras letras, los espíritus de los siete perviven en las casas museo que, dedicadas a cada uno de ellos, se reparten por la geografía de nuestro país. Ángeles Caso ha trazado en Las casas de los poetas muertos ese rastro para componer un libro de viajes que resulta ser cuádruple: geográfico, histórico, poético y emocional. Y cuyo conjunto teje una insólita historia abreviada de la literatura española, muchas veces trágica como el periplo vital de estos siete poetas que, aunque acabaron por partir «ligeros de equipaje», permanecen para siempre en nuestra memoria.

¿Qué nos ha gustado?
- Viajando: Las casas de los poetas muertos es la novela ganadora del Premio Llanes de Viajes y, como todas las obras premiadas en este certamen, el último trabajo de Ángeles Caso esconde un periplo geográfico que es, sin duda, el gran acierto del libro. Paisajes descritos con maestría y lugares que se recrean en la mente del lector se convierten en la nota habitual de esta novela, perfecta, por otro lado, para acompañarnos si vamos a viajar por España.
- Amenidad: aunque algunos lectores no confíen en el género de viajes por lo complejo que éste resulta a veces, Las casas de los poetas muertos es una novela muy recomendable. Su lectura es distendida y rápida, amena y sin largas descripciones que pongan a prueba nuestra paciencia.
- Pasado y personal: uno de los detalles que más destaca de Las casas de los poetas muertos es la perfecta combinación que hace Caso entre historia y opiniones personales dentro de la novela. La autora combina los hechos históricos y la literatura clásica española con sus propias memorias, en un tándem que fluye sin obstáculos y que armoniza la realidad pasada con las anécdotas presentes.

¿Qué no nos ha gustado?
- Breve: Las casas de los poetas muertos es una novela que se hace excesivamente corta. Sus poco más de 200 páginas pasan en un suspiro y el lector se queda con ganas de más cuando llega al final.

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