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Reseña: La camarera de James M. Cain

Tras el fallecimiento de su marido en un extraño accidente automovilístico, la joven y hermosa viuda Joan Medford se ve obligada a aceptar un empleo como camarera sirviendo copas. Su situación económica es precaria y necesita ganar dinero para poder criar a su hijo. En su nuevo trabajo se cruzarán en su vida dos hombres: un apuesto y soñador joven y un rico anciano que le da grandes propinas y le hace una inusual oferta de matrimonio. El explosivo triángulo está servido y la novela desarrolla con precisión milimétrica los grandes temas del autor: el deseo sexual, las maquinaciones interesadas, la codicia, el engaño y la violencia soterrada que impregna a sus personajes.

¿Qué nos ha gustado? 
- Bienvenido a los años 50: La camarera posee una contextualización sobresaliente. Cain nos sumerge en los suburbios y los bajos fondos de Washington y el lector se siente realmente como parte del entorno dominado por capos y clientes poco recomendables en el que se ve inmersa Joan.
- Una vida complicada: James M. Cain retrata con matrícula de honor la dura existencia de Joan como camarera. Ahonda con dramatismo en el lado más oscuro de su trabajo, describe sin tapujos las escenas sexuales en las que se ve envuelta la protagonista y disecciona sus pensamientos con absoluto rigor.

¿Qué no nos ha gustado? 
- No es lo mejor: La camarera no es, ni de lejos, la mejor novela de Cain. La trama carece de la tensión que sí tuvo Mildred Pierce y el argumento pierde mucha fuerza a partir de la mitad hasta concluir en un final decepcionante que no satisface en absoluto al lector.
- Lagunas estilísticas: La camarera posee una prosa desigual que no refleja todo el potencial de Cain como escritor. Los diálogos son insulsos, las descripciones ahondan en detalles que, al final, no tienen ninguna relevancia para la trama y la narración se pierde demasiado en líneas argumentales secundarias que distraen al lector de la historia principal.
- Siguiendo la misma línea: La camarera posee muchos puntos en común con las anteriores novelas de Cain. Esto se aprecia sobre todo en la protagonista. Joan es muy parecida a la figura central de Mildred Pierce y las vicisitudes por las que ambas atraviesan también mantienen ciertos paralelismos.

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