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Reseña: El último lapón de Olivier Truc

Kautokeino, Laponia central, 10 de enero. Último día de noche polar. El sol, desaparecido cuarenta días atrás, volverá a brillar. Pero de pronto, el pueblo se ve conmocionado por la desaparición de un tambor sami, un misterioso objeto que permitía a los chamanes comunicarse con los muertos, y que había sido recientemente recuperado por un explorador francés. Entre los sospechosos del robo están los componentes de un grupo de extrema derecha que disputan a los sami sus tierras y fundamentalistas que se oponen al revival de su antigua religión. Al mismo tiempo, aparece el cadáver mutilado ganadero sami en medio de la tundra que no hace complicar el caso. Laponia, ese lugar aparentemente tranquilo, se revelará como una tierra de conflictos, misterios y odios ancestrales. 

¿Qué nos ha gustado?
- Choque de sentimientos: en El último lapón se dan cita una mezcla de odios ancestrales, mentiras y conflictos personales que se solapan entre sí y dan fondo a la trama. Esto hace que la novela vaya más allá de la mera superficie y se vea beneficiada por un perfecto retrato sentimental en el que se disecciona el lado más oscuro del ser humano.
- Conociendo los secretos de Laponia: conforme la investigación va avanzando y Klemet Nango y Nina Nansen se adentran en los misterios que rodean la novela, el lector irá conociendo más y mejor todos los encantos y también todas las miserias de la tranquila localidad de Laponia. La sociedad sami, sus tradiciones, sus costumbres, los intereses enfrentados. Olivier Truc hace un retrato social e histórico excepcional.
- Madurez narrativa: el estilo de El último lapón posee solidez narrativa y potencia en los diálogos. Truc es un autor con mucho potencial y eso es algo que se deja sentir en la novela desde las primeras páginas.
- No hay acción sin misterio: la trama de El último lapón es casi impecable. No tiene lagunas insalvables en el argumento y Truc sabe conducir muy bien el suspense y el dinamismo a lo largo de toda la historia.

¿Qué no nos ha gustado?
- Estancamiento: siendo muy exigentes, se podría achacar a El último lapón una relativa lentitud en algunas partes de la novela. No es algo imperdonable pero sí mejorable.

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