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Reseña: Coral Glynn de Peter Cameron

En 1950, una joven llamada Coral Glynn acepta un trabajo en una casa de campo inglesa. Deberá cuidar a una anciana enferma, la señora Hart, con la que vive también su hijo Clement, un militar todavía convaleciente de las heridas sufridas durante la segunda guerra mundial. En el frío ambiente de la casa, se produce el acercamiento entre Coral y Clement: dos seres solitarios que se reconocerán mutuamente en el dolor íntimo que uno y otro esconden. Circunstancias aparentemente fortuitas -el encuentro con unos niños, la desaparición de un anillo o una carta extraviada- condicionarán desde el principio su relación.

¿Qué nos ha gustado? 
- Diferente: Coral Glynn es una novela muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Al principio puede resultarnos ligeramente parecida a Rebecca por el toque de romance gótico que prima en la trama pero, a partir de la mitad, el argumento se vuelve tan distinto y particular que difícilmente podemos encontrar algo similar.
- Prosa cuidada: Peter Cameron demuestra en Coral Glynn un estilo muy pulido que, salvo algunas metáforas que no terminan de funcionar, cumple con su cometido y ofrece al lector una experiencia de lectura compleja y aceptable desde el punto de vista estilístico.

¿Qué no nos ha gustado? 
- Final catastrófico: según nos vamos acercando al final de la novela, la novela se vuelve más y más inconsistente hasta desembocar en unos capítulos conclusivos pobres, sin sentido y muy poco trabajados.
- Empezando y terminando sin orden: aunque los primeros capítulos de Coral Glynn son muy buenos, luego, la trama empieza a hacer aguas. Cameron inicia líneas argumentales sin orden ni concierto y las abandona con la misma facilidad creando una sensación un tanto caótica al lector.
- Todos retorcidos: el elenco de Coral Glynn es muy particular. No puede decirse que haya una sola figura bondadosa y todos se guardan un lado oscuro bajo sus diferentes personalidades. Esto puede condicionar en gran parte la identificación del lector con el elenco pues, realmente, es difícil sentirse conectado con alguno de los protagonistas.

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